{"id":11175,"date":"2019-09-26T11:39:26","date_gmt":"2019-09-26T14:39:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.amazoniasocioambiental.org\/?p=11175"},"modified":"2019-10-07T11:44:56","modified_gmt":"2019-10-07T14:44:56","slug":"mercurio-otro-asesino-oculto-en-venezuela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.raisg.org\/en\/radar\/mercurio-otro-asesino-oculto-en-venezuela\/","title":{"rendered":"Mercurio: Otro asesino oculto en Venezuela"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">Provea<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Alejandro \u00c1lvarez<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">26 de Septiembre de 2019<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la poblaci\u00f3n de El Callao, estado Bol\u00edvar, el aire, agua, suelos, as\u00ed como los peces para consumo humano, contienen altas concentraciones de mercurio, en su mayor\u00eda por encima de los indicadores considerados \u201cseguros\u201d por las instituciones nacionales e internacionales de salud.<\/p>\n<p>Los niveles m\u00e1s altos de este elemento se han medido en los sitios donde se procesa el mineral de oro. Por ello, no es de extra\u00f1ar que los trabajadores de esos lugares tengan en sus cuerpos niveles muy altos de mercurio, llegando a estar entre los m\u00e1s elevados del mundo.<\/p>\n<p>Pero no s\u00f3lo los trabajadores que procesan oro est\u00e1n afectados, en un estudio realizado en 20 sectores de El Callao, hasta el 60% de las personas analizadas ten\u00edan altos niveles de este metal en sus cuerpos.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n no es exclusiva de los habitantes de esa localidad. Se han medido elevadas concentraciones de mercurio en trabajadores de las minas situadas al sur de El Callao, as\u00ed como en la cuenca del r\u00edo Caron\u00ed.<\/p>\n<p>Esa situaci\u00f3n se repite fuera de las zonas mineras. Se ha medido niveles importantes de esta sustancia en habitantes de comunidades ind\u00edgenas situados a orillas de los r\u00edos Paragua, Caron\u00ed Caura y Orinoco, entre otros. En estos casos, la intoxicaci\u00f3n deriva del consumo de peces y otros organismos acu\u00e1ticos en los cuales se ha acumulado compuestos t\u00f3xicos derivados del mercurio.<\/p>\n<p>Se conocen pocos estudios realizados para determinar los efectos a la salud de las personas expuesta al mercurio en las zonas mineras de Venezuela, en la mayor\u00eda de ellos se pudo determinar indicios de enfermedad neurol\u00f3gica y otras afecciones.<\/p>\n<p>A pesar de esta falta de informaci\u00f3n, existen denuncias sobre personas que enfermaron gravemente o murieron debido posiblemente a la contaminaci\u00f3n por mercurio. Esta situaci\u00f3n parece ser igualmente la causa de muertes de ind\u00edgenas Yanomami en el sur del estado Amazonas.<\/p>\n<p>En el caso de la situaci\u00f3n de los ni\u00f1os, un 38% de los incluidos en una investigaci\u00f3n realizada en El Callao presentaron niveles de mercurio superiores a los valores referenciales dados por la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud. Del mismo modo, se ha atribuido a la contaminaci\u00f3n existente en el \u00e1rea la alta tasa de casos de ni\u00f1os con s\u00edntomas de intoxicaci\u00f3n, as\u00ed como de afectados por deficiencias neurol\u00f3gicas y defectos cong\u00e9nitos. Esta situaci\u00f3n puede ser a\u00fan m\u00e1s grave ya que se estima que un 45% de los trabajadores de las minas son menores de edad.<\/p>\n<p>Por otra parte, la contaminaci\u00f3n por mercurio afecta de manera alarmante al ambiente. Se ha encontrado contaminaci\u00f3n por esta sustancia en sedimentos, aguas y organismos vivos en las principales cuencas de Guayana. Esta situaci\u00f3n ocasiona p\u00e9rdida de la biodiversidad en los r\u00edos y de la capacidad de esos ecosistemas de realizar contribuciones a las sociedades humanas.<\/p>\n<p>La mayor parte de esta breve evaluaci\u00f3n surge de estudios realizados anteriormente al a\u00f1o 2014. Como la miner\u00eda se ha expandido en los \u00faltimos a\u00f1os de manera acelerada, es indudable que la magnitud y extensi\u00f3n del \u00e1rea afectada debe haber incrementado de manera importante.<\/p>\n<p>A pesar de este panorama, el Estado venezolano parece no haber realizado acciones efectivas para controlar la contaminaci\u00f3n y prevenir mayores da\u00f1os a las personas y al ambiente.<\/p>\n<p>Asimismo, no se conoce la cantidad de mercurio vertido al ambiente, ni el n\u00famero de personas intoxicadas, ni la extensi\u00f3n del territorio contaminado. Un c\u00e1lculo preliminar llevar\u00eda a suponer que la poblaci\u00f3n afectada y en riesgo pudiera estar en la escala de los cientos de miles de personas. Tampoco existe informaci\u00f3n de que se hayan realizado programas dirigidos a atender de manera sistem\u00e1tica a las personas afectadas u orientar a la poblaci\u00f3n en riesgo.<\/p>\n<p>De hecho, pareciera que de ese tema no se habla, m\u00e1s all\u00e1 del plano del plano ret\u00f3rico y las decisiones inoperantes.<\/p>\n<p>S\u00f3lo es necesario indicar que el Decreto Presidencial 2.412 del 2013 estableci\u00f3 una prohibici\u00f3n total del uso de mercurio en todas las actividades mineras de Venezuela. Ese mismo a\u00f1o, el gobierno nacional firm\u00f3, pero hasta ahora no ha ratificado, el Convenio de Minamata que establece que todos los pa\u00edses donde se realice miner\u00eda de peque\u00f1a o mediana escala deben realizar acciones graduales para eliminar el mercurio del proceso.\u00a0 En contraste con estas normas, no hay ninguna evidencia que el uso y comercializaci\u00f3n de esta sustancia haya sido controlado o impedido en ninguna de las zonas mineras del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Igualmente, debemos recordar las declaraciones de que el Arco Minero del Orinoco era una estrategia para dignificar el trabajo de los peque\u00f1os mineros. Pero en la pr\u00e1ctica, las consecuencias de la exposici\u00f3n a sustancias t\u00f3xicas como el mercurio es una violaci\u00f3n incuestionable al derecho de los trabajadores a un ambiente de trabajo sano y a su Integridad f\u00edsica, ps\u00edquica y moral, al quedar sometidos a trav\u00e9s de la contaminaci\u00f3n a condiciones inhumanas y degradantes.<\/p>\n<p>Asimismo, las consecuencias del da\u00f1o generado son de largo plazo. El mercurio queda en el ambiente por per\u00edodos extensos, menoscabando la vida, salud y potencial de desarrollo de grandes cantidades de personas en un muy extenso territorio, no s\u00f3lo de las generaciones actuales sino futuras.<\/p>\n<p>Estamos frente a una violaci\u00f3n masiva de derechos humanos. A la vez, pareciera existir una intenci\u00f3n del Estado de negar esta realidad y evadir sus obligaciones con respecto a esta situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El gobierno nacional tiene la obligaci\u00f3n \u00e9tica de frenar este da\u00f1o y reparar sus consecuencias. Para ello debe garantizar que todos los afectados tengan acceso a tratamiento m\u00e9dico, as\u00ed como a compensaci\u00f3n, rehabilitaci\u00f3n, satisfacci\u00f3n y garant\u00edas de no repetici\u00f3n, as\u00ed como de llevar ante la justicia a los autores de las violaciones a sus derechos.<\/p>\n<p>Venezuela como Naci\u00f3n, debe comprometerse con este proceso. No es posible seguir desconociendo esta situaci\u00f3n y seguir permitiendo esta devastaci\u00f3n humana y ambiental. No es justificable seguir destruyendo la vida y la salud de las personas, as\u00ed como el ambiente y el futuro del pa\u00eds por razones de codicia e insensatez.<\/p>\n<p>Tomado de: https:\/\/www.derechos.org.ve\/opinion\/mercurio-otro-asesino-oculto-en-venezuela<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Provea Alejandro \u00c1lvarez 26 de Septiembre de 2019 &nbsp; En la poblaci\u00f3n de El Callao, estado Bol\u00edvar, el aire, agua, suelos, as\u00ed como los peces para consumo humano, contienen altas concentraciones de mercurio, en su mayor\u00eda por encima de los indicadores considerados \u201cseguros\u201d por las instituciones nacionales e internacionales de salud. Los niveles m\u00e1s altos&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":321,"featured_media":11176,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-11175","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-radar","category-2","description-off"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.raisg.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11175","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.raisg.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.raisg.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.raisg.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/321"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.raisg.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11175"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.raisg.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11175\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11179,"href":"https:\/\/www.raisg.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11175\/revisions\/11179"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.raisg.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11176"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.raisg.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11175"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.raisg.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11175"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.raisg.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11175"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}