{"id":34361,"date":"2022-07-28T12:14:08","date_gmt":"2022-07-28T15:14:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.raisg.org\/?p=34361"},"modified":"2022-07-28T12:14:08","modified_gmt":"2022-07-28T15:14:08","slug":"deforestar-la-amazonia-colombiana-como-una-forma-de-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.raisg.org\/en\/radar\/deforestar-la-amazonia-colombiana-como-una-forma-de-vida\/","title":{"rendered":"Deforestar la Amazon\u00eda colombiana como una forma de vida"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">El Pa\u00eds<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">5 de junio de 2022<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Christina Noriega<\/p>\n<p class=\"\">A mediados de febrero, en plena temporada de<a href=\"https:\/\/elpais.com\/clima-y-medio-ambiente\/2022-02-09\/arde-la-amazonia-colombiana.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-link-track-dtm=\"\">\u00a0quemas en la Amazon\u00eda colombiana<\/a>, un joven de 30 a\u00f1os sali\u00f3 a su predio de cuatro hect\u00e1reas con combustible en una mano y un encendedor en la otra. Mucho del bosque tropical ya se hab\u00eda derrumbado unos meses atr\u00e1s y, en su lugar, quedaban algunos troncos ca\u00eddos y capas densas de hojas y arbustos secos, listas para la quema. Fredy dej\u00f3 un rastro de llamas por donde pisaba, que r\u00e1pidamente se descontrolaron. El joven campesino se refugi\u00f3 a una distancia segura del calor de la quema. El fuego sigui\u00f3 creciendo hasta que una nube espesa de humo blanco tap\u00f3 toda la vista, incluso el sol enrojecido por el verano. Un paisaje apocal\u00edptico.<\/p>\n<p class=\"\">Para los ambientalistas, estas escenas de incendios son aterradoras. Vistas desde los sobrevuelos, el humo de las quemas se extiende a lo largo de muchos kil\u00f3metros y\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/clima-y-medio-ambiente\/2020-11-30\/la-deforestacion-en-la-amazonia-se-dispara-y-alcanza-el-record-en-12-anos.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-link-track-dtm=\"\">destruye los ecosistemas boscosos de la Amazon\u00eda<\/a>, los mismos bosques que absorben gases de efecto invernadero y ayudan a frenar el cambio clim\u00e1tico.<\/p>\n<p class=\"\">Para los campesinos, los incendios son parte del ciclo agr\u00edcola. Durante d\u00e9cadas, el inicio de la temporada seca en el mes de enero ha marcado una nueva \u00e9poca de quemas, cuando los campesinos arrasan con los bosques para introducir pasto para su ganado y, en algunas zonas, las plantaciones de coca. \u201cEl ganado se va reproduciendo y uno tiene que deforestar para tener el ganado y sostenerse,\u201d explica Fredy, quien prefiri\u00f3 reservar su apellido por temas de seguridad.<\/p>\n<p class=\"\">Generaciones de campesinos han ido colonizando la Amazon\u00eda desde la d\u00e9cada de los 50, cuando la violencia pol\u00edtica dej\u00f3 a miles de colombianos sin refugio, desplazados desde el interior del pa\u00eds. Muchos buscaron seguridad y tierras en la Amazon\u00eda. Otros fueron alentados por el Gobierno colombiano a colonizar estas zonas remotas con promesas de t\u00edtulos de propiedad.<\/p>\n<p class=\"\">Hoy en d\u00eda, estas familias han echado ra\u00edces en departamentos amaz\u00f3nicos, en el sur del pa\u00eds, como el Caquet\u00e1, el Meta y el Guaviare, donde se disparan las tasas de deforestaci\u00f3n. Solo en 2020, Colombia perdi\u00f3 m\u00e1s de 170.000 hect\u00e1reas de bosque, la gran mayor\u00eda en la Amazon\u00eda, lo que representa un aumento de 8% en comparaci\u00f3n con el a\u00f1o anterior. Una de las causas de la crisis, junto con el acaparamiento de tierras y la especulaci\u00f3n, es la expansi\u00f3n de la frontera agr\u00edcola por el campesinado.<\/p>\n<p class=\"\">Aunque muchos agricultores entrevistados reconocen el da\u00f1o ambiental causado por la tala, sostienen que no hay alternativas. Si bien\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2022\/03\/24\/album\/1648126003_902373.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-link-track-dtm=\"\">la deforestaci\u00f3n en la Amazon\u00eda ahora es un punto clave en la agenda internacional contra el cambio clim\u00e1tico<\/a>, para los campesinos es una cuesti\u00f3n de supervivencia.<\/p>\n<p class=\"\">El pasado mes de febrero, EL PA\u00cdS viaj\u00f3 hasta Nuevo Horizonte, una vereda de Cartagena del Chair\u00e1, en el departamento del Caquet\u00e1, y un foco de deforestaci\u00f3n, para conocer a los colombianos que est\u00e1n incendiando la selva. Aqu\u00ed, como en otras partes, la deforestaci\u00f3n es una actividad tradicional de la zona, pasada de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. Aun as\u00ed, la tala se ha desbordado en los a\u00f1os posteriores al Acuerdo de Paz entre el Estado y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). En 2017, cuando las FARC se desarmaron, la deforestaci\u00f3n lleg\u00f3 a un pico de 220.000 hect\u00e1reas arrasadas. En zonas donde la guerrilla hab\u00eda ejercido poder e implementado reglas en contra de la deforestaci\u00f3n, nuevos grupos armados y empresarios los suplantaron, tomando control de tierras y comprando latifundios para la ganader\u00eda extensiva, la miner\u00eda ilegal y el narcotr\u00e1fico.<\/p>\n<p class=\"\">Nuevo Horizonte, una vereda ganadera situada al borde de la frontera agr\u00edcola, ha ido creciendo despu\u00e9s de que el Frente 14 de las FARC abandonara la regi\u00f3n, pero sin que el Estado llegara como autoridad. Fernando Reyes, de 41 a\u00f1os, l\u00edder de Nuevo Horizonte, explica que esta fuerza guerrillera hab\u00eda delimitado zonas donde se prohib\u00eda la tala para preservar la cubierta forestal que los ayudaba a operar desapercibidos para las fuerzas armadas. \u201cCuando ya se desmovilizaron es que vemos que la gente se desboc\u00f3, no solamente la gente de ac\u00e1 de la zona sino gente del pueblo, gente de otras partes. Se desbordaron y empezaron a talar\u201d, cuenta el l\u00edder campesino.<\/p>\n<p class=\"\">Estos bosques protegidos han recibido en los \u00faltimos a\u00f1os a poblaci\u00f3n vulnerable a la que, si se hubiera producido una implementaci\u00f3n rigurosa del acuerdo de paz, se les deber\u00eda haber asignado terrenos en otras partes no protegidas del pa\u00eds. \u201cAnte una muy baja aplicaci\u00f3n del Acuerdo de Paz en Colombia, que ten\u00eda previsto el Catastro Multiprop\u00f3sito y la asignaci\u00f3n de tierras, hay una demanda de tierras y de derechos por parte de grupos poblaciones vulnerables, en particular grupos campesinos,\u201d se\u00f1ala Rodrigo Botero, director de la Fundaci\u00f3n para la Conservaci\u00f3n y el Desarrollo Sostenible (FCDS).<\/p>\n<p class=\"\">En Colombia, uno de los pa\u00edses con los peores \u00edndices de desigualdad agraria en Am\u00e9rica Latina, la deforestaci\u00f3n en la Amazon\u00eda siempre ha estado ligada a la concentraci\u00f3n de tierras. Luego de que varias reformas agrarias fracasaran a mediados del siglo pasado, las \u00e9lites del interior del pa\u00eds le prometieron t\u00edtulos de tierras a campesinos desplazados y empobrecidos en zonas lejanas de la Amazon\u00eda, donde hoy se concentra la mayor deforestaci\u00f3n en el pa\u00eds. \u201cLas \u00e9lites andinas, como no son capaces de redistribuir las tierras en su entorno, y hay un proceso de violencia muy fuerte, expulsan a la gente,\u201d explica\u00a0<a href=\"https:\/\/cider.uniandes.edu.co\/es\/profesores\/estefania.ciro\" data-link-track-dtm=\"\">Estefan\u00eda Ciro<\/a>, profesora en la Universidad de los Andes. \u201cLes dicen: \u2018Aqu\u00ed, no pueden estar, pero pueden estar all\u00e1 en los llanos o en la selva\u2019\u201d, a\u00f1ade.<\/p>\n<p class=\"\">Otras familias migraron sin la esperanza de adquirir un t\u00edtulo de tierra, pero con el objetivo de encontrar seguridad. As\u00ed llegaron los abuelos de Reyes hasta el Caquet\u00e1 en los a\u00f1os 50, escapando de la violencia que se desataba entre los liberales y conservadores en el departamento del Tolima. Miles de familias de los departamentos de Tolima, Caldas, Huila y otras regiones llegaron al Caquet\u00e1 sin garant\u00edas. Explotaban las selvas para la pesca y la venta de pieles como medio de subsistencia hasta el auge del narcotr\u00e1fico en los a\u00f1os 70.<\/p>\n<h1 class=\"\">Los cultivos de coca<\/h1>\n<p class=\"\">De peque\u00f1o, Reyes aprendi\u00f3 a pescar gracias a sus padres, una actividad que los llev\u00f3 a vivir en una finca en el municipio de Cartagena del Chair\u00e1. De mayor encontr\u00f3 trabajo como raspach\u00edn, cosechando hojas de coca de finca en finca. Era una \u00e9poca de abundancia en la Amazon\u00eda, pero no dur\u00f3 mucho en Cartagena. A mediados de los a\u00f1os 90 se inici\u00f3\u00a0<a href=\"https:\/\/www.eltiempo.com\/archivo\/documento\/MAM-425378\" data-link-track-dtm=\"\">la fumigaci\u00f3n con glifosat<\/a>o en este municipio, que acab\u00f3 con los cultivos il\u00edcitos de coca en la zona sin ofrecer alternativas para los campesinos cocaleros. \u201cMucha gente se desplaz\u00f3 y algunos nos quedamos\u201d, recuerda Reyes. \u201cNo hab\u00eda forma de comercio, de cultivos, nos toc\u00f3 sobrevivir como pudimos. A la mayor\u00eda nos toc\u00f3 buscar otro medio de sustento.\u201d Ese otro medio fue la ganader\u00eda.<\/p>\n<p class=\"\">Un s\u00e1bado, a mediados de febrero, Reyes se despert\u00f3 a las seis de la ma\u00f1ana en su peque\u00f1a caba\u00f1a amaz\u00f3nica para orde\u00f1ar leche para la venta del d\u00eda. Desde hace siete a\u00f1os vive en esta finca de 178 hect\u00e1reas con su familia. Con su esposa y su hijo mayor se encargan de todos los oficios relacionados con la ganader\u00eda: alimentar, medicar y orde\u00f1ar el ganado, adem\u00e1s de sacar la leche a la carretera, donde es recogida por un servicio de transporte que lleva el producto hasta el pueblo.<\/p>\n<p class=\"\">\u201cEl orde\u00f1o es el sustento de nosotros\u2019&#8217;, dice Reyes. Mensualmente, su familia de seis personas puede ganar hasta cuatro millones de pesos del orde\u00f1o. De ah\u00ed saca para el sustento de m\u00e1s de 100 vacas, quienes requieren de alimento y medicamentos. Pero cuando toca aportar dinero para la mejora de las infraestructuras como v\u00edas o puentes, el dinero se agota y queda poco para sobrevivir. Despu\u00e9s de sus labores matutinas, Reyes se dirige en su moto a un r\u00edo, donde los hombres de la vereda sudan bajo el sol amaz\u00f3nico construyendo un puente.<\/p>\n<p class=\"\">En la vereda de Nuevo Horizonte, donde la presencia del Estado es escasa, las infraestructuras son construidas entre la comunidad gracias a los recursos recolectados de cada finca. \u201cLa colonizaci\u00f3n es un proceso colectivo,\u201d dijo Ciro, la profesora. \u201cNo es un proceso de una familia simplemente que se mete a la selva, sino que requiere una enorme articulaci\u00f3n del colectivo.\u201d<\/p>\n<p class=\"\">Esta colectividad tambi\u00e9n ha ayudado a las comunidades a determinar temas ambientales. All\u00e1 donde iban llegando colonos, iban formando Juntas de Acci\u00f3n Comunal (JAC) que impon\u00edan reglas sobre el uso de tierras. Las JAC determinaban d\u00f3nde se cultivaba, en qu\u00e9 partes estaba prohibida la tala para preservar el nacimiento de agua y d\u00f3nde se depositaban las basuras. Tambi\u00e9n se han fundado organizaciones ambientales como la Asociaci\u00f3n Campesina Ambiental de Losada-Guayabero (Ascal-G), creada en 1996 en el Meta, que ha actuado como autoridad ambiental y ha llegado a consensos para limitar la huella humana en el medio ambiente.<\/p>\n<p class=\"\">Seg\u00fan Elver Medina, representante legal de Ascal-G, casi 80 JAC, algunas ubicadas dentro del Parque Nacional Natural Tinigua, hacen parte de la asociaci\u00f3n y siguen sus normas: el 40% de los predios tienen que ser conservados, la tala est\u00e1 prohibida cerca de los ca\u00f1os, los nacimientos y algunas especies en v\u00eda de extinci\u00f3n est\u00e1n vetadas para la cacer\u00eda. Estas normas son cruciales para limitar la deforestaci\u00f3n en \u00e1reas protegidas como el Tinigua, donde hoy viven m\u00e1s de 500 familias desde el l\u00edmite norte hasta el l\u00edmite sur.<\/p>\n<p class=\"\">Bram Ebus, investigador sobre deforestaci\u00f3n en la organizaci\u00f3n Crisis Group, considera que estas familias que ya viven dentro de los parques o en las fronteras agr\u00edcolas podr\u00edan convertirse en aliadas en la lucha del Gobierno contra de la deforestaci\u00f3n. \u201cEs muy dif\u00edcil para el Estado controlar o tener personal en los Parques Nacionales, pero si la gente ya est\u00e1 viviendo en los parques se les puede formar o capacitar para que se conviertan en guardianes de los bosques a trav\u00e9s de iniciativas de silvicultura comunitaria,\u201d explica Ebus.<\/p>\n<p class=\"\">El Gobierno, sin embargo, ha escogido otra opci\u00f3n. La captura de familias que habitan las \u00e1reas protegidas. En el 2019, el presidente Iv\u00e1n Duque lanz\u00f3 un operativo en contra de la deforestaci\u00f3n llamado Operaci\u00f3n Artemisa, que por primera vez articula a las Fuerzas Armadas para la protecci\u00f3n del medio ambiente. En tres a\u00f1os, han arrestado a 106 personas por delitos ambientales, seg\u00fan datos de la Fiscal\u00eda General de la Naci\u00f3n. La mayor\u00eda son campesinos, seg\u00fan los expertos. \u201cComo siempre, Colombia ha optado por un camino de represi\u00f3n. La Operaci\u00f3n Artemisa no es una excepci\u00f3n,\u201d critica el investigador.<\/p>\n<p class=\"\">En los \u00faltimos tres a\u00f1os, en las inmediaciones del Parque Tinigua han capturado a 21 personas, seg\u00fan el Ministerio P\u00fablico. Estas quedan desplazadas de sus hogares porque los jueces les proh\u00edben regresar a los Parques Naturales. William Troches, un campesino de 53 a\u00f1os, lleva m\u00e1s de dos d\u00e9cadas asentado en el Parque Tinigua, pero en los \u00faltimos a\u00f1os vive con terror de que el Ej\u00e9rcito lo pueda desarraigar del \u00fanico lugar donde ha encontrado una vida sencilla, pero digna. \u201cYo creo que nos miran como si fu\u00e9ramos nosotros los enemigos n\u00famero uno. Si nos vieran como familias humildes, no actuar\u00edan de esa manera\u201d, sentencia.<\/p>\n<p class=\"\"><i>Este art\u00edculo se ha elaborado con el apoyo del Pulitzer Center.<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tomado de <a href=\"https:\/\/elpais.com\/america-colombia\/2022-06-05\/deforestar-la-amazonia-colombiana-como-una-forma-de-vida.html\">https:\/\/elpais.com\/america-colombia\/2022-06-05\/deforestar-la-amazonia-colombiana-como-una-forma-de-vida.html<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Pa\u00eds 5 de junio de 2022 Christina Noriega A mediados de febrero, en plena temporada de\u00a0quemas en la Amazon\u00eda colombiana, un joven de 30 a\u00f1os sali\u00f3 a su predio de cuatro hect\u00e1reas con combustible en una mano y un encendedor en la otra. 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