{"id":29244,"date":"2021-11-15T21:33:14","date_gmt":"2021-11-16T00:33:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.amazoniasocioambiental.org\/?p=29244"},"modified":"2021-12-07T21:39:41","modified_gmt":"2021-12-08T00:39:41","slug":"por-que-el-cambio-climatico-esta-encogiendo-aves-en-el-amazonas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.raisg.org\/es\/radar\/por-que-el-cambio-climatico-esta-encogiendo-aves-en-el-amazonas\/","title":{"rendered":"\u00bfPor qu\u00e9 el cambio clim\u00e1tico est\u00e1 encogiendo aves en el Amazonas?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">National Geographic<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Liz Langley<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">15 de noviembre de 2021<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"paragraph css-0\">\n<div>\n<p>Primitivo y pr\u00edstino, el actual ecosistema de la\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nationalgeographic.es\/tema\/lugares\/tierra\/america-del-sur\/cuenca-del-amazonas\">selva amaz\u00f3nica<\/a>\u00a0se ajusta con bastante fidelidad al del imaginario popular, pero incluso all\u00ed,\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nationalgeographic.es\/medio-ambiente\/2020\/06\/deforestacion-amazonas-alcanza-niveles-historicos-debido-consumo-carne\">los efectos del clima cambiante est\u00e1n dejando su impronta<\/a>. Ahora, una investigaci\u00f3n reciente ha se\u00f1alado que muchas de las especies de aves m\u00e1s sensibles de la regi\u00f3n est\u00e1n empezando a evolucionar en respuesta al calentamiento.<\/p>\n<p>Investigaciones anteriores ya pusieron de manifiesto que algunas aves de la Amazonia no perturbada -la mayor selva tropical del mundo- est\u00e1n experimentando descensos que podr\u00edan estar relacionados con el cambio clim\u00e1tico. El nuevo estudio ha examinado cuatro d\u00e9cadas de datos sobre especies de aves y ha descubierto que, a medida que la estaci\u00f3n seca del Amazonas se ha vuelto m\u00e1s c\u00e1lida y \u00e1rida, algunas especies parecen estar cambiando f\u00edsicamente.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ngart-img ngart-img--small css-1phvvvb\">\n<div class=\"ngart-img__cntr css-1d8by72\" tabindex=\"0\" role=\"button\"><picture class=\"resp-img-cntr css-x9a0jr\"><source srcset=\"https:\/\/static.nationalgeographic.es\/files\/styles\/image_3200\/public\/30_11.webp?w=320&amp;h=445\" type=\"image\/webp\" media=\"(max-width: 320px)\" \/><source srcset=\"https:\/\/static.nationalgeographic.es\/files\/styles\/image_3200\/public\/30_11.webp?w=360&amp;h=501\" type=\"image\/webp\" media=\"(max-width: 360px)\" \/><source srcset=\"https:\/\/static.nationalgeographic.es\/files\/styles\/image_3200\/public\/30_11.webp?w=430&amp;h=598\" type=\"image\/webp\" media=\"(max-width: 430px)\" \/><source srcset=\"https:\/\/static.nationalgeographic.es\/files\/styles\/image_3200\/public\/30_11.webp?w=500&amp;h=695\" type=\"image\/webp\" media=\"(max-width: 500px)\" \/><source srcset=\"https:\/\/static.nationalgeographic.es\/files\/styles\/image_3200\/public\/30_11.webp?w=768&amp;h=1068\" type=\"image\/webp\" media=\"(max-width: 768px)\" \/><source srcset=\"https:\/\/static.nationalgeographic.es\/files\/styles\/image_3200\/public\/30_11.webp?w=344&amp;h=478\" type=\"image\/webp\" media=\"(max-width: 1024px)\" \/><source srcset=\"https:\/\/static.nationalgeographic.es\/files\/styles\/image_3200\/public\/30_11.webp?w=315&amp;h=438\" type=\"image\/webp\" media=\"(max-width: 1600px)\" \/><source title=\"Soterillo picudo\" srcset=\"https:\/\/static.nationalgeographic.es\/files\/styles\/image_3200\/public\/30_11.webp?w=315&amp;h=438\" type=\"image\/webp\" \/><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" title=\"Soterillo picudo\" src=\"https:\/\/static.nationalgeographic.es\/files\/styles\/image_3200\/public\/30_11.jpg?w=315&amp;h=438\" alt=\"Soterillo picudo \" width=\"315\" height=\"438\" \/><\/picture><\/div>\n<div class=\"ngart-img__cont css-1o7vb98\">\n<div class=\"ngart-img__cont__copy css-nwu9tn\">\n<p><em>El\u00a0soterillo picudo era uno de los p\u00e1jaros no migradores que fueron objeto de estudio. Casi la mitad de las especies han perdido peso desde 1980, en parte porque puede que a los p\u00e1jaros m\u00e1s peque\u00f1os les sea m\u00e1s f\u00e1cil mantenerse frescos. Que haya menos comida disponible tambi\u00e9n podr\u00eda ser un factor.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"ngart-img__cont__author css-b2y677\"><em>FOTOGRAF\u00cdA DE\u00a0<span class=\"ngart-img__cont--strong css-1kpmims\">CAMERON RUTT, LSU<\/span><\/em><\/div>\n<div><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"paragraph css-0\">\n<div>\n<p>Las aves suelen considerarse especies centinela, es decir, que funcionan a modo de term\u00f3metro para medir la salud general de un ecosistema, por lo que los cient\u00edficos est\u00e1n especialmente interesados en saber c\u00f3mo responden al cambio clim\u00e1tico. En general, las noticias no est\u00e1n siendo positivas. Por ejemplo, un informe de 2019 de la Sociedad Nacional Audubon estadounidenses revel\u00f3 que\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nationalgeographic.com\/animals\/article\/climate-change-threatens-bird-species?loggedin=true\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">m\u00e1s de dos tercios de las especies de aves de Am\u00e9rica del Norte ser\u00e1n vulnerables<\/a>\u00a0a la extinci\u00f3n en 2100 si las tendencias de calentamiento siguen su curso actual.<\/p>\n<p>Para el nuevo estudio, los investigadores han recopilado el mayor conjunto de datos hasta la fecha sobre las aves residentes en el Amazonas, que representan 77 especies no migratorias y abarcan los 40 a\u00f1os comprendidos entre 1979 y 2019. En su edici\u00f3n del 12 de noviembre, la revista\u00a0<a href=\"https:\/\/www.science.org\/doi\/10.1126\/sciadv.abk1743\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>Science Advances<\/em><\/a>\u00a0alert\u00f3 de que 36 especies han perdido peso de forma sustancial, hasta un 2 por ciento de su peso corporal por d\u00e9cada desde 1980. Mientras tanto, todas las especies presentaron alguna disminuci\u00f3n en su masa corporal promedio, mientras que un tercio creci\u00f3 con alas m\u00e1s largas.<\/p>\n<p>Durante el periodo de estudio, la temperatura media de la regi\u00f3n aument\u00f3, mientras que las precipitaciones disminuyeron. Las temperaturas aumentaron un grado Celsius durante la estaci\u00f3n h\u00fameda y 1,65\u00b0 C en la estaci\u00f3n seca. Las precipitaciones aumentaron un 13% durante la estaci\u00f3n lluviosa, pero disminuyeron un 15% en la estaci\u00f3n seca, lo que hace que el clima sea m\u00e1s c\u00e1lido y seco en general.<\/p>\n<p>Seg\u00fan los investigadores, estos cambios clim\u00e1ticos coinciden con los cambios en la constituci\u00f3n de las aves, y el clima m\u00e1s seco explica a\u00fan m\u00e1s los cambios.<\/p>\n<p>\u00abSe trata de un trabajo valioso y fascinante basado en 40 a\u00f1os de datos, algo in\u00e9dito en los tr\u00f3picos\u00bb, afirma por correo electr\u00f3nico\u00a0<a href=\"https:\/\/faculty.utah.edu\/u0698676-CAGAN_H_SEKERCIOGLU\/philanthropy\/index.hml\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Cagan Sekercioglu<\/a>,\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nationalgeographic.org\/society\/our-explorers\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">explorador de National Geographic<\/a>, fot\u00f3grafo y ornit\u00f3logo de la Facultad de Ciencias Biol\u00f3gicas de la Universidad de Utah, en Salt Lake City (Estados Unidos).<\/p>\n<p>Gracias a las \u00ablargas series temporales y al gran tama\u00f1o de las muestras, los autores pudieron mostrar los efectos morfol\u00f3gicos del cambio clim\u00e1tico en las aves tropicales residentes\u00bb, afirma Sekercioglu, que no particip\u00f3 en el estudio.<\/p>\n<h3><strong>La respuesta podr\u00eda estar en los aviones de combate<\/strong><\/h3>\n<p>Los investigadores se centraron en especies de aves que no migran, lo que descart\u00f3 que factores como la exposici\u00f3n a diferentes h\u00e1bitats fuera la causa que explicara cualquier cambio f\u00edsico. Las aves del estudio pasan toda su vida en el sotobosque de la selva tropical, justo por debajo de las copas de los \u00e1rboles, por lo que la degradaci\u00f3n del h\u00e1bitat tampoco influye.<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 las aves evolucionan con cuerpos m\u00e1s peque\u00f1os y alas m\u00e1s largas?<\/p>\n<p>Los propios investigadores no est\u00e1n seguros de la ventaja que los cambios en la longitud de las alas aportan a las aves, pero es posible que a los ejemplares m\u00e1s peque\u00f1os les resulte m\u00e1s f\u00e1cil mantenerse frescos. En general, los animales m\u00e1s peque\u00f1os tienen una mayor relaci\u00f3n entre la superficie y el tama\u00f1o del cuerpo, por lo que disipan el calor m\u00e1s r\u00e1pidamente que un animal m\u00e1s grande. La menor disponibilidad de alimentos, como fruta o insectos, en un clima m\u00e1s seco puede hacer que su cuerpo sea m\u00e1s peque\u00f1o.<\/p>\n<p>Una comparaci\u00f3n con la estructura de los aviones puede ofrecer una explicaci\u00f3n para las alas m\u00e1s largas, dice el ec\u00f3logo\u00a0<a href=\"https:\/\/www.lsu.edu\/rnr\/people\/graduates.php\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Vitek Jirinec<\/a>, del Centro de Investigaci\u00f3n de Ecolog\u00eda Integral, en Blue Lake, California (Estados Unidos), que dirigi\u00f3 el nuevo estudio.<\/p>\n<p>\u00abPiensa en un avi\u00f3n de combate\u00bb, dice Jirinec. Tiene alas cortas y es pesado. \u00abTiene que ir muy r\u00e1pido para mantenerse en el aire, por lo que gasta mucha energ\u00eda\u00bb, dice, mientras que \u00abun planeador casi no utiliza energ\u00eda para mantenerse en el aire, porque tiene esas alas largas y es ligero\u00bb.<\/p>\n<p>A Sekercioglu le pareci\u00f3 sorprendente el efecto de la longitud de las alas, y se\u00f1al\u00f3 que esto pone de manifiesto la necesidad de realizar m\u00e1s estudios en otras zonas tropicales para entender c\u00f3mo y por qu\u00e9 las aves residentes responden al cambio clim\u00e1tico con alas m\u00e1s largas.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ngart-img ngart-img--medium css-8zny5s\">\n<div class=\"ngart-img__cntr css-1d8by72\" tabindex=\"0\" role=\"button\"><picture class=\"resp-img-cntr css-i9c07t\"><source srcset=\"https:\/\/static.nationalgeographic.es\/files\/styles\/image_3200\/public\/jirinik_11.webp?w=320&amp;h=214\" type=\"image\/webp\" media=\"(max-width: 320px)\" \/><source srcset=\"https:\/\/static.nationalgeographic.es\/files\/styles\/image_3200\/public\/jirinik_11.webp?w=360&amp;h=240\" type=\"image\/webp\" media=\"(max-width: 360px)\" \/><source srcset=\"https:\/\/static.nationalgeographic.es\/files\/styles\/image_3200\/public\/jirinik_11.webp?w=430&amp;h=287\" type=\"image\/webp\" media=\"(max-width: 430px)\" \/><source srcset=\"https:\/\/static.nationalgeographic.es\/files\/styles\/image_3200\/public\/jirinik_11.webp?w=500&amp;h=334\" type=\"image\/webp\" media=\"(max-width: 500px)\" \/><source srcset=\"https:\/\/static.nationalgeographic.es\/files\/styles\/image_3200\/public\/jirinik_11.webp?w=768&amp;h=512\" type=\"image\/webp\" media=\"(max-width: 768px)\" \/><source srcset=\"https:\/\/static.nationalgeographic.es\/files\/styles\/image_3200\/public\/jirinik_11.webp?w=900&amp;h=600\" type=\"image\/webp\" media=\"(max-width: 900px)\" \/><source srcset=\"https:\/\/static.nationalgeographic.es\/files\/styles\/image_3200\/public\/jirinik_11.webp?w=1024&amp;h=683\" type=\"image\/webp\" media=\"(max-width: 1024px)\" \/><source srcset=\"https:\/\/static.nationalgeographic.es\/files\/styles\/image_3200\/public\/jirinik_11.webp?w=664&amp;h=443\" type=\"image\/webp\" media=\"(max-width: 1280px)\" \/><source srcset=\"https:\/\/static.nationalgeographic.es\/files\/styles\/image_3200\/public\/jirinik_11.webp?w=710&amp;h=474\" type=\"image\/webp\" media=\"(max-width: 1600px)\" \/><source title=\"Formicario capirrojo\" srcset=\"https:\/\/static.nationalgeographic.es\/files\/styles\/image_3200\/public\/jirinik_11.webp?w=710&amp;h=474\" type=\"image\/webp\" \/><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" title=\"Formicario capirrojo\" src=\"https:\/\/static.nationalgeographic.es\/files\/styles\/image_3200\/public\/jirinik_11.jpg?w=710&amp;h=474\" alt=\"Formicario capirrojo\" width=\"710\" height=\"474\" \/><\/picture><\/div>\n<div class=\"ngart-img__cont css-1o7vb98\">\n<div class=\"ngart-img__cont__copy css-nwu9tn\">\n<p><em>Un investigador examina las alas de un formicario capirrojo. Un tercio de las especies del estudio ha desarrollado alas m\u00e1s largas desde 1980. Una de las explicaciones es que las alas m\u00e1s largas facilitan el planeo, reduciendo la cantidad de energ\u00eda utilizada en el vuelo.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"ngart-img__cont__author css-b2y677\"><em>FOTOGRAF\u00cdA DE\u00a0<span class=\"ngart-img__cont--strong css-1kpmims\">PHOTOGRAPHY COURTESY VITEK JIRINEC, LSU<\/span><\/em><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"paragraph css-0\">\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los resultados tambi\u00e9n se hacen eco de los hallazgos sobre las aves de la selva tropical que viven cerca del suelo (y en el suelo) en un art\u00edculo publicado en octubre de 2020 en\u00a0<em>Ecology Letters<\/em>, dirigido por el ec\u00f3logo aviar Philip Stouffer, de la Universidad Estatal de Luisiana, en Baton Rouge (Estados Unidos), que lleva investigando las aves de la Amazonia desde 1991.<\/p>\n<p>Stouffer y la mayor parte del equipo de estudio forman parte del\u00a0<a href=\"https:\/\/forestgeo.si.edu\/research-programs\/affiliated-programs\/biological-dynamics-forest-fragments-project-bdffp\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Proyecto de Din\u00e1mica Biol\u00f3gica de los Fragmentos de Bosque<\/a>\u00a0perteneciente a la Instituci\u00f3n Smithsoniana, un proyecto que estudia la fragmentaci\u00f3n del entorno de la selva tropical. En 2008, Stouffer y sus estudiantes se dieron cuenta de que no estaban viendo las mismas aves que hab\u00edan visto en a\u00f1os anteriores de recogida de datos. Decidieron empezar a recoger el mismo tipo de datos que se hab\u00edan recogido en la d\u00e9cada de 1980, lo que les permiti\u00f3 comparar las mediciones de temperatura, precipitaciones y poblaciones de aves a lo largo del tiempo.<\/p>\n<p>El trabajo de Jirinec y sus colegas \u00abes uno de los pocos estudios que examinan los efectos del cambio clim\u00e1tico en las aves tropicales residentes\u00bb, afirma Sekercioglu.<\/p>\n<p>\u00abDebido a que la mayor\u00eda de los ornit\u00f3logos del mundo y la financiaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n se encuentra en los pa\u00edses desarrollados que son en su mayor\u00eda templados, hay mucha menos investigaci\u00f3n sobre las aves tropicales residentes que abarque la gran mayor\u00eda de las especies de aves del mundo\u00bb, dice Sekercioglu.<\/p>\n<p>En uno de los pocos estudios a largo plazo sobre las aves tropicales, el trabajo de Sekercioglu con su colega\u00a0<a href=\"https:\/\/nhmu.utah.edu\/bill-newmark-phd\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Bill Newmark<\/a>, conservador de investigaci\u00f3n y bi\u00f3logo de conservaci\u00f3n del Museo de Historia Natural de Utah, en Salt Lake City (Estados Unidos), revis\u00f3 30 a\u00f1os de datos sobre 22 especies y descubri\u00f3 que, a medida que aumentaban las temperaturas, disminu\u00eda el crecimiento de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<h3><strong>Una intrahistoria que escapa a nuestros ojos<\/strong><\/h3>\n<p>Aunque la mayor\u00eda de nosotros, al pensar en las aves de la selva tropical, visualiza vistosos guacamayos y otras especies coloridas, la mayor\u00eda son \u00ab<a href=\"https:\/\/fatbirder.com\/ornithology\/grallariidae-antpittas\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">gralar\u00edidos<\/a>,\u00a0<a href=\"https:\/\/birdsoftheworld.org\/bow\/species\/thamno3\/cur\/introduction\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">p\u00e1jaros hormigueros<\/a>,\u00a0<a href=\"https:\/\/birdsoftheworld.org\/bow\/species\/blfant1\/cur\/introduction\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">formicarios enmascarados<\/a>\u00a0y\u00a0<a href=\"https:\/\/ebird.org\/species\/bltlea1\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">tirahojas colinegros<\/a>\u00a0m\u00e1s bien anodinos y de plumaje apagado\u00bb, dice Jirinec. Estas aves son \u00ablos verdaderos s\u00edmbolos de la Amazonia no perturbada, porque son muy sensibles a las perturbaciones forestales\u00bb.<\/p>\n<p>Los gralar\u00edidos (que \u00abparecen un huevo sobre zancos\u00bb, dice) y el reyezuelo listado (un diminuto hocico de tierra\u00a0<a href=\"https:\/\/www.xeno-canto.org\/395349\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">con un canto rico e inquietante<\/a>) son algunas de las aves que han desarrollado alas m\u00e1s largas y cuerpos m\u00e1s peque\u00f1os a lo largo de las generaciones.<\/p>\n<p>Para aquellos que se preguntan por qu\u00e9 deber\u00eda importarnos un peque\u00f1o cambio en el cuerpo de un p\u00e1jaro, Jirinec se\u00f1ala que nuestras acciones tienen consecuencias que no siempre vemos, como cambiar el tama\u00f1o y la forma de los animales a medio mundo de distancia.<\/p>\n<p>\u00abPensamos que la Amazonia es un s\u00edmbolo de la biodiversidad terrestre, un lugar misterioso, rebosante de vida, que no ha sido tocado por el hombre y alejado de la deforestaci\u00f3n\u00bb, dice Jirinec. \u00abPero parece que no es necesariamente as\u00ed del todo\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>Tomado de: <a href=\"https:\/\/www.nationalgeographic.es\/animales\/2021\/11\/por-que-el-cambio-climatico-esta-encogiendo-aves-en-el-amazonas\">https:\/\/www.nationalgeographic.es\/animales\/2021\/11\/por-que-el-cambio-climatico-esta-encogiendo-aves-en-el-amazonas<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>National Geographic Liz Langley 15 de noviembre de 2021 &nbsp; Primitivo y pr\u00edstino, el actual ecosistema de la\u00a0selva amaz\u00f3nica\u00a0se ajusta con bastante fidelidad al del imaginario popular, pero incluso all\u00ed,\u00a0los efectos del clima cambiante est\u00e1n dejando su impronta. Ahora, una investigaci\u00f3n reciente ha se\u00f1alado que muchas de las especies de aves m\u00e1s sensibles de la&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":324,"featured_media":29245,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-29244","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-radar","category-1","description-off"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.raisg.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29244","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.raisg.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.raisg.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.raisg.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/324"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.raisg.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=29244"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.raisg.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29244\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29248,"href":"https:\/\/www.raisg.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29244\/revisions\/29248"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.raisg.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/29245"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.raisg.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=29244"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.raisg.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=29244"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.raisg.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=29244"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}