RAISG: La Amazonía enfrenta una creciente vulnerabilidad hídrica

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El cambio climático y la contaminación amenazan el sistema de agua dulce más grande del planeta

La Amazonía alberga la red hídrica más extensa del mundo. Sus más de 800.000 ríos y 1.100 afluentes transportan cerca del 20% del agua dulce que desemboca en los océanos y sostienen una región de 847 millones de hectáreas que se extiende por nueve países. Sin embargo, la disponibilidad y la calidad de este recurso estratégico enfrentan amenazas crecientes que ponen en riesgo tanto la salud de los ecosistemas como el bienestar de millones de personas.

“En una región que alberga una de las mayores reservas de agua dulce del planeta, fortalecer el conocimiento sobre la vulnerabilidad hídrica es fundamental para orientar políticas públicas, priorizar inversiones y contribuir tanto al bienestar de las poblaciones amazónicas como a la conservación de uno de los ecosistemas más importantes para la estabilidad climática global”, explica Julia Affonso, secretaria ejecutiva de la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (RAISG).

“El cambio climático está alterando los patrones de lluvia, intensificando sequías e inundaciones extremas, y también viene acelerando el retroceso de los glaciares andinos que alimentan muchos de los ríos amazónicos. A estas presiones climáticas se suman la deforestación, la expansión de la frontera agrícola, la minería y el crecimiento urbano no planificado”, añade Affonso. 

En este contexto, la RAISG viene impulsando un estudio sobre la vulnerabilidad hídrica de la Amazonía con relación al cambio climático y la contaminación de los cuerpos de agua. “El estudio se orienta a fortalecer la gestión transfronteriza del agua, identificar cuencas prioritarias para la adaptación climática y apoyar a los gobiernos locales y nacionales en la planificación de sus respuestas ante la crisis hídrica. La información obtenida será traducida en herramientas útiles para la toma de decisiones”, señala Ana Lía Gonzáles, de la Fundación Amigos de la Naturaleza, de Bolívia, líder del proyecto.

El estudio evalúa en forma integral la vulnerabilidad hídrica de la Amazonía a fin de orientar acciones de adaptación y fortalecer la gestión sostenible del agua. Mediante un análisis que comprende múltiples criterios identifica las cuencas hidrográficas más críticas, donde coinciden mayores niveles de exposición, sensibilidad y capacidad de respuesta frente a las amenazas que afectan los recursos hídricos.

A escala amazónica, el estudio integra datos sobre la dinámica de las aguas superficiales, escenarios de cambio climático, presiones y amenazas sobre los ecosistemas acuáticos, calidad del agua y otros indicadores socioambientales. La Iniciativa recibe apoyo de la Agencia Sueca de Desarrollo Internacional (ASDI).

 

¿Qué es la vulnerabilidad hídrica y por qué es importante en la Amazonía?

Se considera que un territorio o una población se encuentran en una situación de vulnerabilidad hídrica cuando quedan expuestos a sufrir impactos negativos asociados con la disponibilidad, la calidad o el acceso al agua, y cuando, además, carecen de la capacidad suficiente para adaptarse o recuperarse a las consecuencias.  

Ello implica que no solo hay menos agua disponible, sino que esta se encuentra contaminada, los ciclos de lluvias son impredecibles, los ecosistemas que regulan el flujo hídrico se han deteriorado, o que las comunidades carecen de infraestructura o conocimientos para hacer frente a esos cambios.

“La vulnerabilidad hídrica adquiere una dimensión crítica en la Amazonía por el  papel fundamental que desempeña en la regulación climática regional y global, en el reciclaje de humedad que aporta en la producción de lluvias, en el abastecimiento de agua dulce y en la conservación de una biodiversidad única”, señala Nicole Moreno, del Instituto del Bien Común.

 

Un sistema hídrico clave para el equilibro del planeta

“En la Amazonía, las amenazas sobre el agua no respetan fronteras: lo que ocurre en los Andes afecta a las llanuras bolivianas, brasileñas o venezolanas, y la contaminación en una cuenca puede afectar ecosistemas y poblaciones aguas abajo a través de la conectividad hidrológica. ”, observa Gonzáles.

Los análisis desarrollados por RAISG muestran que el 77% de la Amazonía corresponde a zonas con alta o muy alta productividad hídrica, es decir, territorios que contribuyen significativamente a la captación, almacenamiento, regulación y recarga de agua.

Pero la región no es solo un depósito de agua, sino el motor que regula el clima continental, genera lluvias a miles de kilómetros de distancia a través de los llamados “ríos voladores”.

Alrededor del 22% de la región está conformada por humedales que cumplen funciones esenciales para el equilibrio hidrológico amazónico. La conectividad entre los sistemas de aguas rápidas provenientes de los Andes y las extensas llanuras permite el transporte de nutrientes, sedimentos y especies a lo largo de miles de kilómetros, conformando un sistema ecológico de importancia global. 

 

El aporte diferencial de RAISG: información que traspasa fronteras

El proyecto de vulnerabilidad hídrica integra datos de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela bajo una metodología común. Esto permite comparar situaciones, identificar patrones regionales y detectar zonas de riesgo que solo son visibles cuando se mira la Amazonía como un sistema único.

“La RAISG tiene la posición, las alianzas y la metodología para realizar la primera evaluación integral y transfronteriza de la vulnerabilidad hídrica de toda la cuenca amazónica. La cooperación y el intercambio de información a escala regional permiten entender la magnitud real del problema y construir respuestas a la altura del desafío”, señala Julia Affonso.

 

Información para actuar

El proyecto genera mapas regionales de vulnerabilidad hídrica por cuencas y microcuencas integrando información sobre clima, ecosistemas, calidad del agua y presión humana. Esta herramienta permitirá identificar las áreas con mayores riesgos actuales y futuros, facilitando la planificación de acciones para fortalecer la resiliencia hídrica de la Amazonía.

Así mismo, se está construyendo una geodatabase regional con más de 100 variables de calidad de agua y un mapeo de las principales presiones sobre los ecosistemas acuáticos -como la minería, la expansión de la frontera agrícola y la deforestación-, herramientas que permitirán orientar políticas públicas basadas en evidencia.

 

Sobre la RAISG

La Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (RAISG) es un consorcio de organizaciones de la sociedad civil de los nueve países amazónicos, dedicado a la producción y difusión de información socioambiental georreferenciada para apoyar la conservación de la Amazonía y los derechos de sus pueblos.

 

Contacto de Prensa por país:

RAISG: Pilar Celi Frías – pcefri@gmail.com
Bolivia: Fundación Amigos de la Naturaleza – Karina Sauma – ksauma@fan-bo.org +591 70822155 / Oliver Mercado – omercado@fan-bo.org +591 73027160
Brasil: IMAZON Fernanda da Costa – fernanda@imazon.org.br – +55 91 99801-2234
Brasil: ISA – Carolina Fasolo – carolinafasolo@socioambiental.org
Colombia: Fundación Gaia Amazonas – Juana María Lara De La Rosa – jmlara@gaiaamazonas.or– +573123071948
Venezuela: Provita – Judith Trasladino judith.trasladino@provitaonline.org +584143249146
Ecuador: Ecociencia – Ana María Acosta ana.acosta@ecociencia.org
Perú: Instituto del Bien Común – María Rosa Montes mmontes@ibcperu.org +51 992780172