Durante su participación en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático 2025 (COP30), también se sumaron a la Marcha Mundial por el Clima y aportaron sus voces en diversos eventos paralelos donde reflexionaron sobre los retos y soluciones frente a la crisis climática.

Jóvenes líderes indígenas de Perú y Ecuador formados por el proyecto Ciencia y Saber Indígena por la Amazonía impulsado por la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (RAISG) y Woodwell Climate Research Center (WCRC, por sus siglas en inglés), participaron activamente en la COP30, realizada en la ciudad de Belém, en el estado de Pará, Brasil. Durante la cumbre mundial, presentaron y firmaron el Manifiesto de la Juventud Indígena de la Amazonía ante la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), documento con el que hicieron un llamado urgente a los gobiernos para fortalecer la protección de la Amazonía, reconocer el rol fundamental de los pueblos indígenas en la acción climática y garantizar la seguridad territorial de las comunidades.
Asimismo, la Nacionalidad Waorani de Ecuador, a la que pertenecen dos de los jóvenes participantes, fue reconocida por su trabajo en el Programa de Monitoreo Territorial Kenguiwe, que obtuvo el Premio Sacha 2025 en la categoría Manejo Forestal Sostenible.
Los jóvenes líderes indígenas, además, presentaron un manifiesto a la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA) y se movilizaron en la Marcha Mundial por el Clima, en ambos casos alzaron su voz en defensa de la Amazonía. También participaron en diversos paneles resaltando el papel de las comunidades en la acción climática.
Manifiesto indígena por la Amazonía
“Para nosotros, haber presentado el Manifiesto de la Juventud Indígena de la Amazonía en la COP30 es muy importante, porque llegará a manos de las personas tomadoras de decisiones. Nos escucharán, se dará a conocer que el mundo entero está en peligro y ese es un logro enorme”, señaló Carlos Lozano, joven líder indígena Kichwa y uno de los firmantes del documento. Lozano destacó que la Amazonía no se salvará sin los pueblos indígenas y que la crisis climática no tendrá solución si los Estados, empresas y negociadores continúan ignorando su papel central en la protección del territorio.
En el manifiesto, los jóvenes sostienen que la Amazonía es un ser vivo y no un recurso, y advierten que las actividades extractivas inconsultas amenazan las formas de vida, el bosque y las prácticas ancestrales que han permitido su conservación durante siglos. El documento exige respeto pleno a los territorios indígenas, a sus derechos colectivos y a sus sistemas de gobernanza basados en conocimientos tradicionales.
Este pronunciamiento presentado a la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA) también resalta que la titulación comunitaria y el fortalecimiento de la seguridad territorial son medidas indispensables para frenar amenazas como la tala, la minería ilegal y la expansión extractiva. Señalan que estos mecanismos deben ser reconocidos como herramientas climáticas tan relevantes como cualquier meta global de reducción de emisiones. “La defensa de la Amazonía debe realizarse desde el territorio y debe ser liderada por quienes han mantenido altos niveles de captura de carbono mediante prácticas ancestrales y ciencia indígena”, agregó Lozano.
El manifiesto resalta, además, el rol esencial de las mujeres indígenas como guardianas, lideresas, agricultoras y transmisoras de conocimiento, subrayando la urgencia de ampliar su participación en espacios de decisión y gobernanza.
En su mensaje a la comunidad internacional, los jóvenes solicitaron financiamiento directo, flexible y sostenido para las organizaciones indígenas, y alentaron a la academia y a redes regionales a fortalecer los sistemas de monitoreo territorial que integren información satelital con datos generados por las propias comunidades. Finalmente, afirmaron que su generación tiene la responsabilidad histórica de impedir el colapso ambiental y recordaron que “defender la Amazonía es defender la vida”.
Premio Sacha 2025: monitoreo indígena reconocido en la COP30
Durante la COP30, el Programa de Monitoreo Territorial Kenguiwe, liderado por la Nacionalidad Waorani de Ecuador, recibió el Premio Sacha 2025 en la categoría Manejo Forestal Sostenible por su contribución a la conservación de más de 180 mil hectáreas de bosques primarios. Esta iniciativa combina saberes ancestrales, tecnología satelital y monitoreo comunitario, lo que la convierte en un modelo replicable para otros territorios amazónicos.
“El premio demuestra que la gobernanza indígena y el monitoreo comunitario son pilares esenciales para proteger la Amazonía”, señaló Sandra Terán, coordinadora de proyectos de la Fundación EcoCiencia. Por su parte, Juan Bay, presidente de la Nacionalidad Waorani de Ecuador, destacó que la defensa del territorio se sostiene gracias al uso combinado de datos satelitales y conocimiento indígena para enfrentar amenazas como la tala y la minería ilegal.
El análisis de datos geoespaciales de carbono que sustentó la propuesta ganadora contó con el apoyo de la RAISG y del WCRC, a través del proyecto Ciencia y Saber Indígena por la Amazonía.
Espacios de diálogo
Los jóvenes líderes indígenas participaron en diversos encuentros donde reflexionaron sobre el futuro de la Amazonía. Entre ellos, el panel: “Pueblos Indígenas, Pueblos Tradicionales y Luchas Territoriales”, como parte del II Encuentro Ecosocialista Latinoamericano y Caribeño, donde jóvenes del pueblo Kakataibo expusieron las amenazas que experimentan y el rol que cumplen en el cuidado del bosque.
En tanto, la delegación peruana participó en la Zona Azul COP 30, donde presentaron el plan actualizado de nuestro país para enfrentar el cambio climático con miras al 2030 y fueron parte del encuentro “Voces indígenas de la Amazonía: saberes, soluciones y acción climática desde el territorio”, donde compartieron sus perspectivas sobre los desafíos climáticos, la defensa territorial y las soluciones basadas en conocimientos tradicionales. Su participación fue resultado de un proceso formativo de cinco meses en vocería, debates y comunicación estratégica, desarrollado por la RAISG y el Woodwell Climate Research Center como parte del proyecto Ciencia y Saber Indígena por la Amazonía.
La participación activa de los jóvenes indígenas en la COP30, el reconocimiento internacional a iniciativas de monitoreo comunitario y los espacios de diálogo, así como la participación en diferentes paneles demuestran que el futuro de la Amazonía depende de fortalecer la gobernanza indígena, asegurar la protección territorial y apostar por soluciones basadas en conocimientos ancestrales.
