RAISG en el XII FOSPA: evidencia, territorios y acción en red para proteger la Amazonía

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¿Qué hace posible una Amazonía conectada? ¿Cómo convertir la información sobre el territorio en una herramienta efectiva para quienes lo habitan y defienden? ¿Y cómo articular las múltiples experiencias y conocimientos de la Panamazonía frente a amenazas que no conocen fronteras?

Estas fueron algunas de las preguntas que atravesaron la participación de la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (RAISG) en el XII Foro Social Panamazónico, un espacio que reunió a organizaciones indígenas, movimientos sociales, redes amazónicas, instituciones, investigadores y aliados de distintos países de la región.

Para Julia Affonso, secretaria ejecutiva de la RAISG, la participación en el XII FOSPA permitió reafirmar algo que está en el centro del trabajo de la red: la generación de información y evidencia sobre la Amazonía tiene mayor capacidad de incidencia cuando se conecta con las experiencias, conocimientos y necesidades de quienes viven en los territorios.

A lo largo de los diferentes espacios del Foro, la RAISG llevó información georreferenciada, mapas, estudios y análisis construidos desde una perspectiva regional. Pero, para Affonso, el valor de esta participación estuvo precisamente en que la evidencia técnica pudo encontrarse con las voces de organizaciones indígenas, comunidades y movimientos sociales amazónicos.

“Los datos por sí solos no avanzan. Es la experiencia indígena la que les da vida.”

 

De la evidencia a la acción territorial

Uno de los principales aprendizajes del encuentro fue reafirmar que los datos por sí solos no transforman las realidades. La información georreferenciada adquiere verdadero sentido cuando dialoga con el conocimiento ancestral, la experiencia de las comunidades y las estrategias de quienes defienden sus territorios.

Esta perspectiva atravesó las diferentes actividades en las que participó la RAISG durante el FOSPA: desde los espacios oficiales de construcción colectiva hasta encuentros sobre agua, conectividad, redes amazónicas, bosques, energía y derechos.

La red acompañó particularmente el trabajo de la Casa 3: Economías para la Vida y Justicia Climática, donde se articularon los grupos relacionados con finanzas climáticas, justicia, gobernanza, falsas soluciones, deuda, extractivismo y transiciones estructurales justas. Allí, la RAISG aportó evidencia y análisis para alimentar los diálogos y los procesos de síntesis y construcción colectiva del Foro.

El derecho al agua también se defiende con evidencia

Otro de los momentos relevantes de la participación de la RAISG fue el encuentro convocado por Pedro Arrojo-Agudo, Relator Especial de las Naciones Unidas sobre los derechos humanos al agua potable y al saneamiento, como parte del proceso de elaboración de su informe especial sobre la Amazonía.

La RAISG forma parte del grupo motor que contribuye a este proceso, aportando información regional y elementos técnicos para dimensionar las presiones que afectan los sistemas hídricos amazónicos.

Los datos permiten comprender la escala de este desafío: la Amazonía comprende aproximadamente 8,5 millones de km², atraviesa 9 países y es hogar de alrededor de 58 millones de personas, entre pueblos indígenas, comunidades ribereñas, campesinas, pescadoras y poblaciones urbanas.

Pero hablar del derecho al agua en la Amazonía implica también hablar de los ecosistemas que sostienen ese derecho. Bosques, ríos y humedales forman parte de un sistema interconectado cuya degradación tiene consecuencias sobre los ciclos del agua, los territorios y las condiciones de vida de millones de personas.

Durante el encuentro, esta evidencia técnica dialogó con testimonios y experiencias provenientes de los territorios, permitiendo conectar la dimensión regional del problema con las afectaciones concretas que enfrentan pueblos y comunidades.

Como plantea Julia Affonso, la contribución de la RAISG a este proceso no se limita a proporcionar datos:

“Nuestra contribución mayor fue formar parte de este proceso de construcción colectiva. Aportamos el esqueleto factual de la situación.”

El informe se encuentra en revisión  y su lanzamiento está previsto para octubre.

 

Una Amazonía conectada requiere redes conectadas

El 19 de agosto, la RAISG participó en el panel “Redes Amazónicas: arquitectura regional de colaboración y conocimiento para la protección de la Amazonía”, coordinado por el Instituto Panamazónico y su iniciativa Red de Redes Amazónicas.

El encuentro puso en discusión una cuestión central: ¿cómo articular los esfuerzos que ya existen en los distintos países amazónicos para responder colectivamente a desafíos que atraviesan toda la región?

Desde la RAISG se compartieron reflexiones sobre la conectividad ecosistémica y sociocultural, así como sobre el papel que cumplen los datos y la evidencia para fortalecer los procesos territoriales, apoyar la toma de decisiones y contribuir a la defensa de la integridad del bioma amazónico.

La conectividad, sin embargo, no se limita a los ecosistemas. También implica conectar organizaciones, conocimientos y capacidades.

La evidencia presentada por la RAISG muestra la magnitud de este desafío: 103 millones de hectáreas tienen sus dinámicas ecológicas afectadas por la pérdida de conectividad, mientras que el 16,3% de la Amazonía ha perdido conectividad ecológica entre 1985 y 2023. Al mismo tiempo, los territorios indígenas y las áreas naturales protegidas cumplen un papel fundamental para conservar el bosque y el carbono: el 62,1% del carbono forestal se encuentra en estos territorios.

En este contexto, la protección de los Pueblos Indígenas en Aislamiento y Contacto Inicial (PIACI) fue señalada como un componente fundamental de una visión integral de la Amazonía. Sus formas de vida están estrechamente vinculadas con la integridad ecológica y sociocultural de los territorios, lo que hace indispensable fortalecer la articulación regional de las organizaciones indígenas.

Como señaló Affonso durante el encuentro, construir una mirada compartida sobre la Amazonía requiere pasar de esfuerzos aislados a acciones colectivas, conectadas y sostenidas.

El agua en el centro: evidencia para anticipar una Amazonía más vulnerable

Los avances y resultados sobre los proyectos Humedales y  Vulnerabilidad Hídrica fueron parte de los ejes que la RAISG llevó al FOSPA. El trabajo desarrollado por la red busca contribuir a comprender cómo las transformaciones de los ecosistemas, el cambio climático y las presiones sobre los territorios pueden afectar la disponibilidad y seguridad del agua en la Amazonía.

La preocupación es especialmente relevante en un contexto de crecientes extremos climáticos. De acuerdo con la información presentada por la RAISG, existe más de un 60% de probabilidad de que entre octubre de 2026 y enero de 2027 se desarrolle un Fenómeno de El Niño muy fuerte, con potencial para convertirse en uno de los episodios más intensos desde 1950.

Una situación de este tipo podría agravar las sequías en la Amazonía, como ocurrió en 1998, 2010, 2015–2016 y 2023–2024, reduciendo los niveles de agua en ríos, lagos e igarapés e incrementando el riesgo de incendios forestales.

La seguridad hídrica depende de la conservación integrada de bosques, ríos, humedales y territorios indígenas. En este sistema, los humedales cumplen un papel fundamental: representan aproximadamente el 22% de la Amazonía, mientras que el 53% de la región no cuenta con una figura de protección legal.

A ello se suma una función poco visible pero esencial para el equilibrio climático del continente: los llamados ríos voladores transportan aproximadamente 20 mil millones de toneladas de vapor de agua al día sobre Sudamérica.

Estos datos permiten comprender por qué la gestión del agua no puede abordarse de manera aislada ni únicamente desde las fronteras nacionales. Para la RAISG, anticipar escenarios de vulnerabilidad requiere fortalecer el monitoreo territorial, los sistemas de alerta temprana y la gestión integrada de cuencas, incorporando tanto la evidencia científica como el conocimiento de los pueblos indígenas y las capacidades locales.

Agua, territorios y conectividad: poner la evidencia al servicio de la Amazonía

El 20 de agosto, la RAISG coordinó junto con GT Infra y el Instituto Madeira Vivo (IMV) el encuentro “Aguas que conectan, territorios que resisten: diálogo panamazónico entre economías extractivistas y economías para la vida del agua”.

Representantes de organizaciones indígenas y de la sociedad civil de diferentes territorios amazónicos, así como académicos y redes regionales, participaron en una conversación centrada en la defensa del agua, la protección territorial y la justicia climática.

El espacio permitió compartir los principales resultados del estudio de Conectividad Amazónica de la RAISG y las recomendaciones planteadas en el documento “La Amazonía no puede esperar: Territorios, Agua y Gobernanza Indígena”, que plantea la necesidad de fortalecer el reconocimiento y la titulación de territorios indígenas, consolidar la gestión integrada de cuencas, ampliar la protección de los humedales y promover corredores ecológicos que conecten territorios indígenas, áreas naturales protegidas y otros paisajes estratégicos.

La discusión puso en evidencia que mantener la conectividad ecológica de la Amazonía requiere proteger los territorios indígenas y los humedales, fortalecer la gobernanza del agua y reconocer el conocimiento indígena como parte fundamental de las decisiones sobre el futuro de la región.

 

Bosques, energía y soluciones desde los territorios – EcoCiencia, organización socia de RAISG, aporta al diálogo sobre bosques y energía

EcoCiencia, organización socia de la RAISG en Ecuador, participó en el diálogo “Voces de la Amazonía: Soluciones territoriales desde las Hojas de Ruta de Bosques y Energía”, desarrollado en el marco del XII Foro Social Panamazónico (FOSPA). El encuentro puso en el centro las propuestas, conocimientos y experiencias que surgen desde los territorios frente a la deforestación, las presiones sobre los bosques y los impactos de los modelos energéticos.

Carmen Josse, directora de EcoCiencia, participó en el intercambio aportando desde la experiencia de la organización en la generación y uso de evidencia para comprender las transformaciones que atraviesan los territorios amazónicos y contribuir a la construcción de soluciones basadas en información y conocimiento territorial.

La participación de EcoCiencia permitió visibilizar también el aporte que realizan las organizaciones socias de la RAISG al conocimiento y comprensión de la Amazonía. Desde sus distintos territorios y especialidades, estas organizaciones generan información y evidencia que fortalece los debates y las propuestas frente a los principales desafíos de la región.

El encuentro reforzó una mirada central: la protección de los bosques, la garantía de los derechos de las poblaciones y una transición energética justa requieren información territorial, gobernanza y soluciones construidas con quienes viven y defienden la Amazonía.

Casi 20 años conectando información para proteger la Amazonía

La participación en el XII FOSPA reafirmó el papel de la RAISG como referente regional en la generación y difusión de información socioambiental georreferenciada sobre la Panamazonía.

Pero también confirmó algo que ha acompañado a la red desde sus casi 20 años de trayectoria: la información alcanza todo su potencial cuando se construye y utiliza en diálogo con quienes habitan los territorios.

El FOSPA permitió compartir mapas, datos, estudios y hallazgos, pero también escuchar otras formas de conocimiento, fortalecer relaciones de confianza y encontrar nuevos puntos de articulación.

Porque la Amazonía es un solo gran sistema, aunque sus respuestas se construyan desde múltiples territorios.

Conectar esas experiencias, conocimientos y evidencias es también una forma de protegerla.

La RAISG continuará fortaleciendo el trabajo colaborativo entre organizaciones y redes amazónicas para generar evidencia que contribuya a comprender las transformaciones de la región y, sobre todo, a respaldar las decisiones y acciones necesarias para defender sus territorios, sus aguas, sus bosques y la vida que los sostiene.