La mitad de los nutrientes de la Amazonía provienen del desierto del Sahara

Compartir

Share on linkedin
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp

Ӿ

Mongabay

Yvette Sierra Praeli

8 de septiembre de 2021

 

  • El ecólogo y botánico bolivianao Ramiro Pablo López ha investigado sobre los desiertos de la Prepuna de Bolivia, al sur del país.
  • En esta entrevista con Mongabay Latam habla de sus investigaciones y de los ecosistemas desérticos de Bolivia.

Los recuerdos de su familia y su atracción por los ambientes áridos llevaron a Ramiro Pablo López a investigar sobre las plantas de la prepuna de Bolivia, en el extremo sur del país. El botánico y ecólogo boliviano había estado estudiando la vegetación de la Amazonía pero problemas de salud lo obligaron a buscar otros ecosistemas. Así recordó el tiempo que visitaba a los abuelos y emprendió el camino al sur del país, en el límite con Argentina.

Empezó entonces su aprendizaje sobre los desiertos de Bolivia y en general de Sudamérica, conocimientos que logró afianzar con su maestría y doctorado en Chile. De pronto, comenzó a descubrir los espectaculares ecosistemas desérticos de América del Sur, y especialmente de Bolivia.

Parte alta (y menos árida) de la prepuna boliviana (Potosí, Bolivia). Foto: Ramiro López.

Actualmente, como docente e investigador en la Universidad Mayor de San Andrés, analiza, junto con otros científicos, toda la información recogida durante años recorriendo los desiertos de su país.

En esta entrevista con Mongabay Latam, López explica qué son los desiertos, por qué son tan importantes estos ecosistemas que a simple vista pareciera que no tienen mucho que ofrecer  y cómo estos influyen en la diversidad de lugares como la Amazonía.

Me gustaría que me cuente por qué se inclinó a estudiar ciencias.

Cuando era niño, me gustaban mucho los animales. Si bien después del colegio tuve dudas, estuve por aquí, estuve por allá. Empecé con biología, pero no me convenció. En ese momento vivía en Italia. Entonces estudié Lingüística dos años, pero me di cuenta que la biología era lo mío y regresé a Bolivia a estudiar.

El ecólogo Boliviano Ramiro López. Foto: Archivo personal.

¿Y cuándo empezó a estudiar Biología ya tenía claro a qué se dedicaría?

Yo pensaba dedicarme a estudiar a los animales, porque son más visibles y son carismáticos. Pero no tenía muy claro mi especialidad, porque cuando yo estudié, la biología era muy descriptiva, y viajaba al campo a conocer plantas y animales. Así empecé a estudiar las plantas y terminé haciendo mi tesis como botánico. Luego hice una maestría en Chile en Ecología.

¿Ahora se dedica a la Ecología?

Yo trabajé mucho tiempo en la selva amazónica en la identificación de plantas, en los factores que influyen en la distribución o abundancia de las plantas y en la situación de las especies. Como ecólogo se trabaja tratando de entender los factores que determinan la distribución de los organismos o animales, y se analiza los grandes factores históricos, sobre todo en extinción masiva. Así se trata de entender los procesos que determinan la distribución global de los organismos en el pasado y el futuro. Yo estoy en eso. Es el siguiente paso después de ser botánico. Pero creo que en Chile, cuando hice muestreos en desiertos, empecé a estudiar justamente procesos de cómo se estructuran las comunidades de desiertos

¿Cómo fue ese cambio de pasar de la Amazonía a ecosistemas de desierto?

Yo soy alérgico a las picaduras de mosquitos. Entonces, en la Amazonía tuve situaciones realmente difíciles, a veces no podía mover los brazos. La pasé muy mal y cada vez era peor. Yo había pensado hacer mi tesis de licenciatura en la Amazonía, pero me di cuenta que no podía hacerlo. Entonces empecé a buscar lugares más altos, donde no hubiese mosquitos. Así fui subiendo por la zona oriental de la selva y al final dije que iba hacer algo en el Valle de la Paz, que es donde vivo. Un lugar relativamente seco. Me tomó tiempo decidir, no tenía un mentor o alguien que me guiara y tuve que hacer todo por mi cuenta. Y trabajé entre los 2200 de altura hasta los 5500 metros aproximadamente. Hice un trabajo descriptivo, porque al inicio de mi carrera hacía descripciones. Y fue bonito, pues lo hice utilizando técnicas de muestreo que no se habían usado antes. Así empecé a pensar en lugares más secos como lugares potenciales de trabajo.

Ramiro López y su esposa tomando datos. Foto: Archivo personal.

¿Y qué descubrió en estos desiertos?

Cuando uno habla de desiertos imagina las dunas del Sahara o del desierto de Atacama, pero en realidad el desierto es mucho más que eso. Yo diría que para pensar en desiertos quizá se puede recordar las películas del lejano oeste, en cómo se ven esos campos con los cactus apalaches, con ese tipo de vegetación, con cactus y plantas espinosas, con una cobertura de vegetación tan baja. Por ejemplo, el extremo sur de Bolivia es típicamente un desierto. Entonces me dije: “Yo quiero estudiar el sur de Bolivia”. Me llamó la atención porque me empezaron a atraer todos los desiertos. Y este, en particular, tenía un vínculo familiar. Por eso hice un viaje al extremo sur de Bolivia. Entonces, si bien hice la maestría en Chile, decidí hacer la tesis de maestría en Bolivia, en mi país.

¿En el extremo sur de Bolivia?

Sí, justamente. Es un lugar donde dominan los cactus enormes. Me encantó el trabajo. Hice mi investigación para mi tesis de maestría en la prepuna de Bolivia y conseguí financiamiento para dos años, entonces, me fui de viaje hasta el norte de Argentina, que también tiene este ecosistema de desierto. En ese momento no era una regla que nuestras investigaciones tenían que concretarse en documentos científicos que debían ser publicados en revistas científicas. Pero gracias a la influencia de otros investigadores empecé a hacer estudios dirigidos a entender cómo funcionan los desiertos. Así me quedé trabajando en desiertos y hasta hoy continúo haciéndolo.

Los desiertos en Sudamérica

¿Qué ha encontrado en esos desiertos? ¿Cuáles han sido los hallazgos más importantes?

A finales de los ochenta y comienzos de los noventa surgió una teoría sobre cómo podían tener un efecto positivo unas plantas sobre otras. Es decir que unas plantas podían generar condiciones de microclima que fuesen beneficiosas para otras plantas. Y a eso se le llama facilitación, que se empezó a estudiar mucho en ese momento. Entonces se estudió en los desiertos cómo los arbustos que generan sombra producen condiciones de microclima adecuadas para otras plantas, y esas plantas aprovechan las condiciones que, digamos, les  suministra este organismo llamado nodriza. Yo empecé a estudiar eso al principio.

Trichocereus atacamensis desplazando a su arbusto nodriza (Parque Nacional Los Cardones, Salta, Argentina). Foto: Ramiro López.

En desiertos de Estados Unidos se había descubierto que la facilitación era un proceso muy importante en la estructuración de las comunidades en el desierto de Norteamérica. Yo quería ver si ocurría algo parecido en estos desiertos, y descubrí que hay fuertes indicios de facilitación. De alguna manera lo demostré con estudios y observación, y con estudios experimentales también. Pero no es un proceso tan fuerte como el que ocurre en Norteamérica. Si bien hay plantas que facilitan a otras plantas, en realidad la mayoría de las plantas pueden vivir sin la presencia de una facilitadora (nodriza). Pero las más sensibles, por así decirlo, son los cactus. Cuando son pequeños no son resistentes y son supersensibles, entonces les conviene crecer debajo de una nodriza, un arbusto que les da condiciones de microhábitat. He identificado qué plantas pueden ser nodrizas y qué plantas beneficiarias. Ese sería el hallazgo principal de un montón de trabajo, y en general, diría que de los desiertos del sur. Y sé que es diferente de los desiertos del norte. Eso es muy interesante porque en general, el hemisferio sur, ya sea que se trate de desiertos o de bosques o de otros tipos de ambientes, suele ser muy diferente del hemisferio norte.

¿A qué se debe esa diferencia?

Las diferencias entre el hemisferio sur y el hemisferio norte son, en parte, por la historia que es muy diferente. Por otro lado, porque en el hemisferio sur hay más agua, es decir, mar, y eso genera diferencias en el clima. Entonces, hay razones, digamos físicas, geográficas e históricas que hacen que los desiertos sean diferentes, que en los lugares del sur de Bolivia y el norte de Argentina hay diferencias en comparación con los desiertos de Norteamérica. Bueno, yo diría que ese sería el hallazgo principal

Usted mencionó que los cactus son muy frágiles cuando son pequeños, aunque parecen muy resistentes ¿Cómo se explica esto?

No todos los cactus son sensibles, pero entiendo que la mayoría sí, porque requieren de condiciones apropiadas de mayor humedad. Estos cactus requieren una nodriza, un arbusto. Y hasta donde he podido investigar, cuando son chiquitos, su fisiología es excesivamente dispendiosa, es decir, gasta mucha agua, además, los cactus chiquitos, no pueden almacenar agua. En realidad no llegan a ser resistentes a la sequía porque solo son tramposos, porque almacenan gran cantidad de agua para poder sobrevivir. Y lo digo porque hay especies resistentes a la sequía, que tienen una fisiología que les permite absorber agua de lugares de los cuales otras plantas no podrían y son más tolerantes a la deshidratación. Su metabolismo está adaptado a la sequía.

Límite norte de distribución de arbustos y cactus en el desierto de Atacama Parque Pan de Azúcar, Chile. Más al norte reina el desierto absoluto. Foto: Ramiro López.

¿Cuál es el desierto que estudia en Sudamérica?

El extremo sur de Bolivia (20 grados de latitud) y el extremo norte en Argentina (23-27 grados de latitud) —tomando en cuenta que en Argentina se mezcla con lo que llaman el desierto del monte—, que es el desierto más extenso que hay en Sudamérica, incluso más extenso que el desierto de Atacama. Entonces hay una zona en que la prepuna pasa a ser el desierto. Y, por ejemplo, en Bolivia, en las partes más bajas de lo que yo llamo prepuna, hay especies que podrían considerarse del desierto del monte. Hemos realizado estudios que nos permitirán evaluar mejor las zonas de vegetación. Porque yo pienso que el desierto del monte sí está representado también en las partes más bajas de la prepuna. En sentido estricto está muy extendida en Bolivia, tiene unos 9 mil kilómetros cuadrados, es un poco más grande que el lago Titicaca. Y en Argentina debe tener unos 10 mil kilómetros cuadrados. Estamos hablando de 18 a 20 mil kilómetros cuadrados entre los dos países.

Usted ha mencionado que se tiene la idea que los desiertos son los de dunas y sin vegetación como Atacama, pero que en realidad los desiertos son mucho más que eso. ¿Cuáles son las características que hacen que un ecosistema sea un desierto?

Los científicos tienen una medición para decir qué es o no un desierto basada en la cantidad de lluvia que cae. Si llueve más de 200 milímetros estamos hablando de semidesierto, menos de 200 milímetros es desierto. Pero no es una forma muy buena de clasificar los ecosistemas, debido a que depende de la aridez de un lugar, también de la temperatura y de cuándo se producen las lluvias. Por ejemplo, en el Perú y en Bolivia llueve en verano, en los meses de noviembre a marzo, pero en Chile llueve en invierno. Entonces tenemos grandes diferencias. Las lluvias en invierno obviamente van a tener un mayor efecto que si cayeran en verano. Definir solo por la cantidad de precipitación no tiene mucho sentido. Otros índices están basados en la relación entre lluvia y temperatura. Además los desiertos están divididos en géneros. Están los desiertos absolutos como en el Sahara o Atacama, donde realmente no hay nada. Y en buena parte de los desiertos absolutos llueve cada cinco o seis años y en esa etapa nacen plantas, lo que se denomina el desierto florido, porque se convierte en un jardín maravilloso. Hay varios indicadores sobre lo que puede considerarse un desierto.

Lee más | Paraba frente roja: por primer vez se realiza censo en simultáneo de especie en peligro de extinción en Bolivia

Desiertos biodiversos

Se tiene la idea de que en los desiertos no hay nada, entonces ¿cómo saber qué se debe conservar en los desiertos?

Me alegro de que lo hayas preguntado, porque realmente se piensa que el desierto no sirve para nada. Pero en Sudamérica hay varios desiertos. Le he hablado de la prepuna y de los valles secos, que compartimos entre Perú, Argentina, Chile y Bolivia. Tenemos también un desierto frío. Y aquí también hay otra clasificación de los desiertos que los divide en cálidos y fríos. Y ahí el criterio para los desiertos fríos son las lluvias en forma de nieve. Hay desiertos en muchos lugares del planeta, y son muy variados y en ellos hay plantas y animales que son endémicos. En los desiertos de Bolivia y Argentina hay muchas especies de plantas que solo viven ahí.

La Prepuna argentina (Parque Nacional Los Cardones, Salta, Argentina). Foto: Ramiro López.

Entonces hay un germoplasma muy valioso en los desiertos. También hay mucha gente que vive en los desiertos. Y algo que normalmente no se conoce de los desiertos y que tiene mucha importancia, es que los desiertos son, por así decirlo, la fuente principal de nutrientes de los bosques húmedos.

¿Cómo es eso?

Tenemos sistemas de vientos que circulan en todas las vastas extensiones del planeta. Es decir, vientos que se mueven desde África hasta Sudamérica y desde los desiertos de Arabia hasta los Apalaches del norte de Europa. Bueno, la circulación de los vientos hace que estos lleven arena de los desiertos. En el caso de nosotros, que nos interesa el Amazonas, por lo menos la mitad de los nutrientes del Amazonas provienen del desierto del Sahara. Y de una región del Sahara, que está en Chad, que es de donde proviene el polvo para el Amazonas. O sea que esa diversidad de la que tanto se habla en la Amazonía como la zona más diversa del planeta está en gran parte alimentada por el desierto del Sahara.

Los desiertos son importantes para mantener el estado saludable de los suelos en términos de calcio, fósforo o de otros minerales que son fundamentales para el desarrollo de las plantas. Entonces creo que esa es una de las cuestiones más importantes de los desiertos. Otro punto importante es que los desiertos al producir gran cantidad de polvo y esas pequeñas partículas de polvo hace que el planeta se caliente menos de los que se calentaría si no existiesen esos aerosoles, de manera que, de cierta forma, contrarresta el calentamiento global. También hay desiertos que son muy biodiversos, por ejemplo, el desierto que está en el extremo sur de África rivaliza con el Amazonas en cuanto a biodiversidad.

Vegetación típica del desierto de Atacama en el Parque Llanos de Challe, Chile. Foto: Ramiro López

¿Cómo es posible que haya desiertos que rivalizan con el Amazonas? ¿Qué tan diverso puede ser un desierto?

La región del Cabo del sur de África es una región entre desértica y mediterránea. Es una región donde llueve pero no mucho. Es una zona que va de desértica a subhúmeda, y esta región tiene una diversidad altísima de especies. Esa región es la que rivaliza con la Amazonía.

De la biodiversidad de los desiertos que usted ha investigado, ¿cuál le ha llamado más la atención o considera más importante?

Bueno, yo tengo mi trabajo en la prepuna entre el sur de Bolivia y el norte de Argentina, además, hice el doctorado en el desierto de Atacama, que es fascinante. Pero tengo cierta debilidad por la prepuna, por recuerdos familiares. Es una cuestión difícil de describir, porque ahí vivieron mis abuelos, mis bisabuelos, y yo me imaginaba cómo sería ese lugar hace cien años. Cuando te cuentan historias de esos lugares, hay un vínculo afectivo, como me sucede con la prepuna de Bolivia. Me gustaría también conocer otros desiertos como el desierto de Sonora, de Norteamérica, o el desierto de Chihuahua, al que espero viajar el próximo año. Yo amo los desiertos. He encontrado mi lugarcito en los desiertos y siento que es muy fácil trabajar en ellos, porque no hay árboles que no te dejan ver nada… Para mí es mucho más fácil trabajar y hacer experimentos en desiertos que en bosques.

Trichocereus atacamensis, en el límite entre Prepuna y Puna (Tarija, Bolivia). Foto: Ramiro López.

¿Qué investigaciones está haciendo ahora?

Estoy trabajando con el banco de semillas de suelo, es decir, las semillas en el desierto. Hay muchas semillas capaces de sobrevivir de un año a otro, y que en años buenos de lluvia aprovechan y germinan mejor. Yo estoy estudiando justamente estas semillas. Creo que los desiertos son también importantes porque nos pueden estar mostrando cómo será el futuro de muchas otras regiones. Entonces el conocer los desiertos hoy en día puede ser una herramienta importante para afrontar las condiciones de una tierra más cálida en el futuro también.

Imagen principal: Patagonia gigas, el principal polinizador de cactus columnares de la Prepuna. Foto: Ramiro Lopez.

Tomado de: https://es.mongabay.com/2021/09/bolivia-pablo-lopez-entrevista-desiertos-amazonia/

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Publicar comentario