Waoranis, la tribu que desafía el poder del petróleo

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Imagen del documental 'Lanzas por todas partes', de Christopher Walker.

Imagen del documental ‘Lanzas por todas partes’, de Christopher Walker.ANOTHER WAY FILM FESTIVAL

EL PAÍS
Belén Hernández
28 de octubre, 2020

“Desde que entró la empresa, mis hermanos recelan de mí pero, ¿quién sabía que iba a ser tan malo? Es muy triste que vengan las petroleras a hacernos pelear entre los compañeros de la comunidad y las familias”. Quien se lamenta llorando, con la voz entrecortada, es Wilson Ochoa, líder de la comunidad Kichwa Llanchama del Parque Nacional Yasuní (PNY) en Ecuador, una de las regiones más biodiversas del mundo y declarada reserva mundial de la biosfera por la ONU en 2008. “Nos ofrecieron trabajo para la gente, becas para los estudiantes de secundaria y grado superior. Hubo muchos ofrecimientos, pero no nos han cumplido”, añade Ochoa.

Las consecuencias de la explotación petrolera para las comunidades que habitan en la Amazonía ecuatoriana no son un mal nuevo: en los años cincuenta del siglo XX los misioneros americanos entraron en contacto con los waoranis y abrieron el camino para que las compañías petroleras se hicieran con la explotación de sus tierras. En la actualidad, el 68% del territorio, hogar de unas 12 tribus, ha sido dividido por las compañías. Ochoa se rindió a las ofertas que les hicieron el Gobierno y las multinacionales, pero en esta lucha constante por preservar su hábitat, hay un pueblo que se mantiene firme y desafiante frente al petróleo: los waoranis, protagonistas de Lanzas por todas partes, una película del director Christopher Walker, que clausura este jueves el Another Way Film Festival, celebrado desde el pasado 22 de octubre hasta hoy en Madrid en formato presencial y online por la pandemia.

“¿Cómo queremos vivir dentro de 20 años? La unión de la comunidad es muy importante para esto porque ¿vamos a seguir mendigando a las petroleras o no?”. Opi Nenguimo es uno de los protagonistas de la película y uno de los líderes del pueblo de Nemonpare, una de las pocas zonas que resiste al asedio y que se encuentra dentro del llamado bloque 22, un total de 200.000 hectáreas de tierras ancestrales que aún permanece virgen de las explotaciones petrolíferas gracias a la lucha de estos indígenas.

“Quería hacer una película desde la perspectiva de los waoranis y su relación con las petroleras. Creo que su éxito está en mostrar cómo operan las empresas y el Gobierno en lugar de que ellos te digan lo que están haciendo, que no suelen decir la verdad”. Hace 25 años, el director Christopher Walker viajó al Amazonas para contar la historia de los waoranis en el documental Trinkets & Beads (1995). Después de aquella primera incursión, volvió a finales de 2014, para ver si la tribu aún podía ganar su pelea contra las grandes empresas y estar presente en la posible subasta del bloque 22. El trabajo de grabación y posproducción duró cinco años, con un equipo de varios cámaras y técnicos de sonido, y algunos asistentes de la propia tribu que de manera voluntaria colaboraron en el rodaje.

 

En una hora y media de película, un híbrido de documental y gran reportaje periodístico, que entremezcla imágenes de aquellos primeros misioneros americanos con escenas actuales, Walker se esfuerza en mostrar la vida cotidiana de la tribu —cómo cazan, pescan y explotan el ecoturismo como otra de sus fuentes de ingreso— y las acciones de este pueblo indígena contra el crudo. “Es como si hubieran clavado una flecha en el corazón del Yasuní”, lamenta uno de los waoranis sobre la carretera que cruza la tierra ancestral en el bloque 31, una zona explotada por la compañía Petroamazonas.

El llamado bloque 22, de alrededor de 200.000 hectáreas, aún permanece virgen de las explotaciones petrolíferas gracias a la lucha de estos indígenas

En este intento por enfrentarse al poder del Gobierno y la explotación petrolera, Opi Nenguimo y la comunidad del bloque 22 decidieron hacer un mapa de la zona en la que, gracias a la ayuda de la memoria colectiva de los más mayores, satélites y GPS, se pudiera mostrar cuáles son las riquezas de la fauna y flora de esta tierra ancestral y así justificar el atropello que supondría que el territorio fuera explotado en un futuro por las multinacionales, como ya lo están siendo otras zonas. “Si nadie los frena, esta historia va para largo, 100 o 1.000 años. ¿Y de ahí, qué pasa, todo lleno de carreteras? Ahí se perderá nuestra cultura”, explica Nenguimo en el documental.

“Nos han violentado. Están entrando en nuestra casa”, lamenta ante las cámaras Alicia Cahuilla, vicepresidenta de la nación waoranis. Esa imagen pertenece a 2014. En 2019, los waoranis ganaron un juicio que mantendrá a las petroleras fuera del Bloque 22. Los indígenas están tomando acciones legales para eliminarlas de otras áreas. Con lanzas o con las herramientas del siglo XXI, esta tribu seguirá defendiendo su tierra, a pesar de las dificultades, como remarca el propio Walker: “Espero que recuperen su soberanía e independencia para vivir sus vidas como quieran, pero es una batalla constante”.

 

Tomado de: https://elpais.com/planeta-futuro/2020-10-28/waoranis-la-tribu-que-desafia-el-poder-del-petroleo.html

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