Actualmente, cerca del 45 % de las microcuencas de la Amazonía presenta niveles altos o muy altos de vulnerabilidad hídrica. Según las proyecciones para el periodo 2040-2059, esta proporción podría llegar al 92 %. Además, el 93 % de las microcuencas analizadas tiene una baja capacidad de adaptación frente a los cambios que afectan sus sistemas hídricos.
La vulnerabilidad hídrica de la Amazonía podría agravarse significativamente durante las próximas décadas. Un estudio de la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (RAISG), que analizó 10.912 microcuencas, revela que el 63 % podría experimentar un aumento superior a 0,06 puntos en su índice devulnerabilidad hídrica. Esto significa que casi dos de cada tres microcuencas enfrentaría un deterioro significativo de las condiciones que determinan la disponibilidad y calidad del agua así como su capacidad para responder a las transformaciones ambientales.
El estudio Amazonía: Índice de Vulnerabilidad Hídrica analiza cómo la variabilidad y el cambio climático pueden afectar la disponibilidad y regularidad del agua en las microcuencas amazónicas, así como las condiciones de losecosistemas y las poblaciones que dependen de ella. Para esto, analiza tres componentes: exposición climática, sensibilidad territorial y capacidad adaptativa. A partir de sus resultados, identifica las zonas de mayor vulnerabilidad y plantea tres ejes de acción para reducir las presiones sobre los ecosistemas, anticipar los cambios y fortalecer las capacidades de respuesta.
Entre sus principales resultados, el análisis señala que la proporción de microcuencas con vulnerabilidad alta o muyalta podría pasar del 45 % actual al 92 % entre 2040 y 2059. Para esta proyección se tuvieron en cuenta los cambios climáticos esperados, bajo el supuesto de que las condiciones actuales en materia de sensibilidad y capacidad adaptativa de los territorios se mantienen. Por tanto, no debe entenderse como un futuro inevitable, sino como una alerta sobre lo que podría ocurrir si no se transforman las condiciones que hacen más vulnerables a las microcuencas.
Pero ¿qué significa que una microcuenca sea vulnerable? No se trata únicamente de la posibilidad de que disminuya la disponibilidad de agua, sino que las presiones sobre el sistema hídrico pueden comprometer su disponibilidad, calidad y regularidad, especialmente cuando el territorio tiene pocas capacidades para responder a esos cambios.
Como explica Ana Lía Gonzáles, coordinadora del proyecto de Vulnerabilidad Hídrica de y experta de la FundaciónAmigos de la Naturaleza (FAN), “Esto no significa que no haya agua ahí. Significa que hay una presión del cambioclimático, presiones antrópicas —por los cambios en el uso del suelo, la agricultura, la ganadería o la minería— y que, además, el territorio no tiene suficiente capacidad para procesar esas consecuencias”.
Cuando cambia el agua, cambia la vida de las comunidades
Las alteraciones en los ciclos del agua tienen consecuencias que van más allá de los ecosistemas. En la Amazonía,pueden afectar la alimentación, la salud, la movilidad y las actividades cotidianas que dependen de los ríos y otroscuerpos de agua.
John Aguilar, experto de la Fundación Gaia Amazonas y coautor del estudio, explica que la disminución de los caudales durante los periodos de sequía puede afectar la disponibilidad de peces, una fuente fundamental de alimento para numerosas comunidades amazónicas. A esto se suma el deterioro de la calidad del agua, que puede incrementar los riesgos de enfermedades asociadas a su consumo y uso.
“Cuando disminuyen los caudales de los ríos, también se reducen los flujos de las especies, de los peces con loscuales se alimentan las comunidades. Además de esto, la calidad del agua en los tiempos de sequía empieza a caerdramáticamente, lo que hace que empiecen a existir diferentes enfermedades de origen sanitario asociados alrecurso hídrico”, explica Aguilar.
El impacto también se siente en la movilidad. En muchos territorios amazónicos los ríos son las principales vías de transporte, por lo que la disminución de sus niveles puede dificultar o incluso interrumpir los desplazamientos y el acceso a bienes y servicios. A esto se suman las inundaciones, que afectan las zonas ribereñas, las actividades productivas y los espacios de importancia cultural para las poblaciones.
Estas transformaciones no ocurren de manera aislada. La Amazonía funciona como un sistema hídrico interconectado, donde los cambios en una parte de la cuenca pueden repercutir aguas abajo y en otros territorios, incluso a grandes distancias. “Este es un sistema interconectado, así que lo que pasa en la parte alta, afecta en la parte baja y viceversa”, advierte Aguilar.
Una región con poca capacidad de adaptación
A estos riesgos climáticos y las presiones sobre los ecosistemas se suma otro hallazgo del estudio: el 93 % de las microcuencas amazónicas tiene una capacidad adaptativa baja o muy baja. Según los indicadores analizados, esto significa que existen condiciones limitadas para anticipar los cambios, responder a sus efectos y recuperarse deellos. Apenas el 7 % presenta una capacidad adaptativa media a alta.
Para evaluar esta dimensión, el índice considera aspectos socioeconómicos, la cobertura de los sistemas de monitoreo y los atributos naturales que pueden favorecer la adaptación. Ecuador es el único país amazónico donde más de la mitad de las microcuencas actualmente tiene una capacidad adaptativa de media a alta.
Uno de los principales desafíos es el monitoreo del agua. Contar con información sobre el comportamiento de los ríos y las condiciones de los sistemas hídricos permite identificar cambios, anticipar riesgos y orientardecisiones de gestión territorial. Sin embargo, la limitada cobertura de monitoreo reduce las posibilidades de comprender y responder oportunamente a estas transformaciones. Como señala Gonzáles, “para tomar decisiones se necesita conocimiento, y la región amazónica tiene una gran falencia de información. También necesitamosestructurar sistemas de alerta temprana efectivos, que permitan apoyar a las comunidades, especialmente en los lugares más remotos”.
Los mayores aumentos proyectados de vulnerabilidad se concentran en el norte y noreste amazónico. EnVenezuela, Surinam, Guyana y Guayana Francesa, más del 90 % de sus microcuencas podría registrar un incremento en el índice de vulnerabilidad hídrica. Por su parte, Surinam, Guayana Francesa y Brasil ya presentan niveles altos o muy altos de vulnerabilidad en más de la mitad de sus microcuencas.
El estudio también revela que la conservación territorial, aunque fundamental, no elimina por completo los riesgos climáticos. Cerca del 48% de las microcuencas amazónicas se encuentran dentro de áreas naturales protegidas o territorios indígenas. Sin embargo, el 29% de las microcuencas que presentan vulnerabilidad alta o muy alta también está dentro de estas figuras de protección y reconocimiento territorial.
Estos resultados evidencian la necesidad de complementar la protección de los territorios con medidas de monitoreo, prevención y adaptación, pues los efectos del cambio climático no se detienen en los límites de lasáreas protegidas.
Conocer el territorio para construir respuestas conjuntas
Comprender estos riesgos también implica reconocer el papel de los pueblos indígenas en la protección de los ecosistemas y las fuentes de agua de la Amazonía. Sus conocimientos, prácticas de manejo y formas de gobierno propio contribuyen a conservar sus territorios de lo que depende el equilibrio hídrico de la región.
Aguilar destaca el papel de los pueblos indígenas en la protección de los bosques amazónicos. “Se ha demostrado que la existencia de ellos -los pueblos indígenas-funciona como barreras muy fuertes para detener la deforestación”, afirma. Por eso, añade, “tenemos que fortalecer la gobernanza de las comunidades indígenas a lolargo de toda la región”.
En esta misma dirección, el estudio plantea tres ejes de acción para cambiar la trayectoria proyectada de la vulnerabilidad hídrica en la Amazonía. Se trata de un esfuerzo que requiere la participación articulada de los países, las instituciones y las comunidades que habitan la región.
El primero es reducir las presiones sobre los ecosistemas, mediante el control de la expansión de las vías, lafrontera agrícola y minera, el fortalecimiento de la gobernanza de las áreas protegidas y los territorios indígenas,y la restauración de ecosistema estratégicos, como las cabeceras de los ríos y los humedales, que contribuyen a regular los ciclos del agua,amortiguar los efectos de las sequías y las inundaciones.
El segundo consiste en anticipar los cambios y prepararse para ellos, aplicando las redes de estaciones hidrométricas y climatológicas en zonas donde todavía no existen registros, así como medir la calidad del aguamediante protocolos comunes y en territorios con vacíos de información. También es necesario desarrollarpronósticos de los eventos de aguas bajas y crecientes que permitan coordinar respuestas entre los países amazónicos.
El tercero busca fortalecer las capacidades locales para responder a los cambios, articulando los conocimientos indígenas sobre el pulso de los ríos con el conocimiento técnico mediante espacios de diálogo intercultural. También implica facilitar soluciones de almacenamiento de agua y saneamiento adecuadas a las condiciones de las comunidades dispersas, así como preparar planes locales para enfrentar sequías, eventos de fuego e inundaciones.
Estos ejes reconocen que enfrentar la vulnerabilidad hídrica requiere tanto proteger los ecosistemas que sostienen el ciclo del agua como fortalecer las capacidades de las poblaciones que dependen de ellos. La respuesta no puede limitarse a medidas técnicas: necesita integrar información científica, conocimientos locales, gobernanza territorial y cooperación regional.
El Índice de Vulnerabilidad Hídrica es resultado de un esfuerzo colaborativo de RAISG, una alianza regional de organizaciones de la sociedad civil que genera y articula información socioambiental sobre la Amazonía. Su mirada permite analizar las microcuencas más allá de las fronteras nacionales, reconocer riesgos compartidos y aportarinformación para orientar decisiones de conservación, planificación y adaptación al cambio climático.
Conoce más del estudio en: www.raisg.org/es/
Sobre Gaia Amazonas
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Sobre la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (RAISG)
Es un consorcio de organizaciones de la sociedad civil de los países amazónicos orientado a la sostenibilidad socioambiental de laAmazonía, y trabaja con apoyo de la cooperación internacional.
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