En la Amazonía ecuatoriana se deforestó 623 mil hectáreas de bosques en 20 años

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Además, el análisis de MapBiomas Amazonía, que en Ecuador es realizado por Fundación EcoCiencia, muestra que entre 1985 y 2020, se regeneró una importante cantidad de bosque, dando como resultado una pérdida neta de 379 mil hectáreas.

Estos datos corresponden al análisis de imágenes satelitales del periodo 1985 – 2020.  Dicha data abarca la cuenca amazónica en su totalidad. De hecho, MapBiomas Amazonía identifica, para cada año del periodo, las áreas cubiertas con bosques, otras formaciones naturales, zonas agropecuarias y ríos.

También están mapeadas categorías como minería e infraestructura urbana.

En este contexto, uno de los factores que identifica MapBiomas Amazonía es a qué se deben los cambios acelerados en el uso del suelo:

Datos para comprender y tomar acciones reales

Con su análisis, MapBiomas Amazonía permite que las autoridades competentes basen sus decisiones en información certera.

“Los territorios son complejos, pero los datos nos dan la posibilidad de entenderlos y de proyectar ciertas soluciones”. María Olga Borja, analista de sensores remotos de Fundación EcoCiencia.

Según lo explica María Olga Borja, analista de sensores remotos de Fundación EcoCiencia y coordinadora de MapBiomas Amazonía para Ecuador, los cambios de uso de suelo pueden ser muchos y no necesariamente están relacionados con la deforestación.

La experta señala que algunas de estas variaciones ocurren cuando, por ejemplo, un páramo es transformado en una plantación forestal.

En el caso de la Amazonía, la agricultura ha sido históricamente una de las actividades que más inciden en los cambios de uso de suelo.

En este punto cabe un par reflexiones iniciales:

¿La expansión de la frontera agrícola implica necesariamente que estos terrenos sean más productivos?

¿Cuántos de estos terrenos se usan y luego se abandonan?

A continuación, conozca los principales cambios de uso de suelo registrados por MapBiomas Amazonía, en el periodo 1985-2020.

La minería merece especial atención

El suelo también se ve afectado por el incremento de infraestructura urbana, la expansión de la minería y otras actividades extractivas

Pero la minería es la que ha tenido un crecimiento exponencial.  Borja explica que esta actividad está tomando un patrón descontrolado.

“Al 2020 la minería supera las 4 mil hectáreas. Y esa es una cifra que nos tiene que alarmar”, recalca.

De acuerdo con MapBiomas Amazonía, hasta 2014, esta actividad ocupaba apenas mil hectáreas.

Otra actividad que llama la atención es la infraestructura de centros poblados y asociados.  Esta ha crecido un 154%, en relación con las áreas de 1985.

Hay que considerar que la dinámica económica de la Amazonía atrae a personas de todo el país. Este fenómeno se genera para suplir la demanda de mano de obra del sector de hidrocarburos, minería y demás. La consecuencia es una expansión de infraestructura bastante acelerada, que no necesariamente es planificada.

Indígenas: los guardianes del suelo

Otro aspecto que evidencia MapBiomas Amazonía 1985-2020 es que dentro de la Amazonía hay dinámicas diferenciadas, dependiendo de quién ocupa ese territorio.  Por lo tanto, los datos evidencian que los Territorios Indígenas (TIs) constituyen una barrera a la deforestación.

La menor transformación de uso de suelo en los TIs está relacionada con:

Factores culturales y cosmovisión

Relación con el medio ambiente que fomenta prácticas de conservación

Cabe mencionar que las Áreas Naturales Protegidas también actúan como una barrera contra la pérdida de bosques.  Sobre estos espacios, la tendencia indica que la cantidad de bosque se mantiene estable con variaciones mínimas.  Es así que al 2020 se conservan más de 4.4 Millones de hectáreas de cobertura natural.

Algunas reflexiones 

Pese a que el escenario no sea muy alentador.

Al respecto, María Olga Borja es bastante optimista.  “Aún podemos tomar medidas para proteger las más de 10 millones de hectáreas de bosque que nos quedan”. María Olga Borja, analista de sensores remotos de Fundación EcoCiencia

Finalmente, es importante entender que la Amazonía no corresponde solo a esas zonas lejanas y de selva. De hecho, nace en los glaciares andinos que también están en peligro.

La data y el análisis alejado de subjetividades es indispensable para tomar acciones concretas. Solo así será posible resguardar los bosques y toda la biodiversidad que albergan estos ecosistemas.

Tomado de: https://www.primicias.ec/noticias/patrocinado/la-amazonia-ecuatoriana-perdio-379-mil-hectareas-de-bosque-en-36-anos/

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